Si el Secretario de Hacienda se atreve a cuestionar la eficiencia del subsidio a las gasolinas obtiene de inmediato una respuesta hasta violenta de la oposición defendiendo la permanencia de esas subvenciones tan mal aplicadas.

Pero si la crítica a tan mal uso del gasto público llega desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, a través del Informe sobre Desarrollo Humano México 2011 , entonces nadie le hace el más mínimo caso.

Cada ajuste mensual en los precios de las gasolinas -el segundo sábado de cada mes- provoca reacciones coléricas de los opositores, principalmente diputados y senadores, que acusan al gobierno federal de atentar en contra de la gente con esos aumentos.

Es una práctica totalmente irresponsable evidenciar este tipo de políticas, porque puede haber algunos políticos de este país que le pueden entender al problema de los energéticos que enfrenta el mundo, pero el abuso de la ignorancia colectiva es criminal.

Claro que también Ernesto Cordero se ha puesto en una posición muy complicada para defender las más polémicas políticas públicas como esta de las gasolinas.

Por eso, cuando tiene que venir una oficina de las Naciones Unidas a indicar la evidente falla en el gasto público nacional, los partidos políticos y los legisladores se quedan totalmente mudos.

No pueden descalificar un informe así, a pesar de que lo primero que deja en evidencia es el mal manejo político del dinero en México.

Nuestro país está paralizado porque la impunidad alcanza lo mismo los cuerpos policiacos que la vida parlamentaria. En la República del no pasa nada pueden seguir pasando en la total improductividad y pasividad las legislaturas sin que haya el más mínimo castigo.

Ahora, otra vez, Felipe Calderón pide al Congreso que se ponga a trabajar, pero lo hace sin dar el ejemplo. Y no me refiero al trabajo que desempeña el Presidente, sino a la ausencia de estrategia y resultados de una parte importante de su equipo.

Se trata de ver que si el equipo de procuración de justicia se decide proceder en contra de un personaje que encarna la peor de las corrupciones de la clase política mexicana, no fracase en tecnicismos y callejones oscuros de la impartición de justicia. Hank está libre por la incompetencia de la PGR.

Se trata de ver que la Secretaría de Gobernación tiene derecho a mantener un perfil bajo ante la opinión pública en la medida que su trabajo se note y se pueda convertir en resultados. Tampoco existe eso.

Es cosa de ver que la bancada del partido del Presidente está empujando todo el tiempo la búsqueda de acuerdos parlamentarios, que siempre está presentado iniciativas, de ver grupos parlamentarios muy activos. Pero no, lo que hay son coordinadores en campaña.

Entonces, evidentemente el PRI está trabajando para su causa y lo hace entre otras cosas a través de procurar el fracaso de Calderón, aunque entre los daños colaterales se vayan 115 millones de mexicanos.

PRD vive atrapado entre sus rencores y sus dogmas que lo inmovilizan y hacen del mote de izquierda un sinónimo de inutilidad, cuando son las izquierdas en muchos países los que más mueven al cambio.

Por ejemplo, el principal opositor a que se mantuvieran los subsidios a las gasolinas que benefician a los ricos serían los grupos de izquierda, pero aquí no existen.

Todo lo que hacen los señores de la política mexicana es tan sólo para poder llegar a estas alturas del próximo año repitiendo a los electores, unos: no pudo. Y otros: no me dejaron. Todo se reduce al poder por el poder.

La primera piedra

Pierden un poco el tiempo las organizaciones empresariales que piden la desaparición del IETU, porque ese engendro fiscal es lo mejor que ha podido hacer la mancuerna Ejecutivo-Legislativo para aumentar la recaudación de este país.

Es un digno hijo de la mediocridad política de este país, pero funciona para aumentar la recaudación.

Claro que no está pensado para fomentar el empleo y la inversión, está pensado para compensar todas las fallas autoinducidas al ISR desde la política mexicana.

Quizá algún día llegue una verdadera reforma fiscal que unifique las bondades del ISR y del IETU en un solo impuesto que pueda hacer que se simplifiquen las cosas. Pero ese día, hoy, se ve muy lejano.