El gobierno mexicano colocó ayer un clavo adicional al ataúd del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

En la fecha en la que vencía el plazo para hacerlo, el Grupo Aeroportuario de Ciudad de México (GACM), empresa de participación estatal mayoritaria que preside Javier Jiménez Espriú, pagó 34,027 millones 215,626.99 pesos, incluido 10% de interés.

Se trata del pago anticipado de los 30,000 millones de pesos que captó hace un año entre 94 inversionistas a través de la Bolsa Mexicana de Valores.

Entre los inversionistas están las afores XXI Banorte, Inbursa, Pensionissste y Profuturo, que en conjunto invirtieron 13,500 millones de pesos.

El pago se habría hecho con los mismos recursos “levantados” en los mercados y que estaban depositados en el Fideicomiso de Inversión en Energía e Infraestructura (Fibra E).

Sin recursos públicos

No se habrían utilizado recursos públicos, de acuerdo con lo que ha asegurado el director general del GACM, Gerardo Ferrando Bravo.

Se pagaron 4,027 millones 215,626.99 pesos adicionales al monto captado en el mercado, por 10% de intereses, convenidos por el ajuste inflacionario y por el pago anticipado del capital recaudado.

Pasos y pendientes

Es el segundo paso que realiza el gobierno mexicano para consumar la cancelación de la mega obra de Enrique Peña Nieto, que preveía una inversión por 13,300 millones de dólares.

Al final de diciembre del 2018, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, encabezada por Carlos Urzúa, logró la recompra de un tercio, o 1,800 millones de dólares, de los bonos verdes, que en total suma 6,000 millones de dólares emitidos en los mercados internacionales para financiar el NAIM.

Todavía están pendientes 4,200 millones de dólares de deuda.

Lo que también está pendiente es el monto de los costos no recuperables. Es decir, el costo de la obra que llevaba 30% de avance, más el costo de su remoción.

Los cálculos extraoficiales hablaban de un total por 120,000 millones de pesos, aunque desde el gobierno aseguran que ascenderá a alrededor de 100,000 millones de pesos.

Es una negociación que todavía tiene que realizar con los poderosos grupos empresariales que venían construyendo la terminal aérea.

Hay que recordar que originalmente el GACM levantó capital de distintas fuentes: un préstamo de Banobras por 3,000 millones de dólares; 1,600 millones de dólares del Fibra E, principalmente de inversionistas mexicanos, y los bonos verdes por 6,000 millones de dólares.

Con la recompra del tercio de los bonos verdes, el gobierno mexicano logró desactivar exitosamente la cláusula de incumplimiento que preveía cualquier modificación al título de concesión del NAIM.

Pero apenas es una parte del total por 6,000 millones de dólares. Todavía falta ver qué hará el gobierno mexicano para pagar los 4,200 millones de dólares de deuda de manera anticipada. Hay que recordar que tales recursos no existen porque estaba previsto que se pagarían con el flujo de la Tarifa de Uso Aeroportuario del actual Aeropuerto Internacional de Ciudad de México y del NAIM.

Los daños

Con el pago de ayer del Fibra E remonta la incertidumbre entre los inversionistas nacionales, en particular entre las afores. Del préstamo de Banobras poco se habla.

En suma, el gobierno lópez-obradorista avanza positivamente en términos financieros en su propósito de cancelar la construcción del NAIM.

Sin embargo, para efectos prácticos, la cancelación misma del aeropuerto ya registró efectos negativos en los mercados financieros para México.

La reestructura se tomó como un default y ello impacta negativamente en la confianza de los inversionistas, además de la elevación de las tasas de interés que paga el gobierno mexicano. En la coyuntura, es muy probable que también se refleje en el aumento de los costos para las obras de infraestructura que planea.

Todo eso sin considerar el costo que tendrá para la economía mexicana la cancelación de un aeropuerto que tenía todas las características para ser un hub internacional y el impacto en el crecimiento económico que suponía y que se ha calculado hubiera sido de 2 puntos del Producto Interno Bruto, con un impulso económico de 2,000 millones de dólares anuales y la creación de 200,000 empleos.

¿Corrupción?

Uno de los argumentos del presidente López Obrador para cancelar la construcción del NAIM fue la corrupción. Como candidato a la presidencia acusó reiteradamente en ese sentido. Pero como presidente de la República desmintió un presunto desvío de más de 17,000 millones de pesos por parte del GACM. Simplemente dijo: “No hay elementos, no hay pruebas”. Al final el presidente de México cumplió su promesa de cancelar la construcción del nuevo aeropuerto, pero quedó en el aire la promesa de combatir la corrupción. ¿Existieron o no actos de corrupción? Esa es la pregunta que el comisionado del INAI, Joel Salas, pide que aclare la Presidencia de la República.

ATISBOS

RIESGO.- La IATA, encabezada por Alexandre de Juniac, reiteró ayer que la operación simultánea de tres aeropuertos, como lo planea hacer el gobierno mexicano, representa un riesgo. Se lo dijo al secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.