Hace poco más tres años tuve la oportunidad de asistir a un seminario en Alemania organizado por la fundación Friedrich Nauman Stiftung, en el cual participaron alrededor de 30 periodistas de diversas partes del mundo.

Profesionalmente fue una experiencia muy enriquecedora. En el ámbito personal rebasó por mucho mis expectativas.

Conocer de primera mano un poco de cada cultura fue un privilegio como pocos. Uno de los momentos más emotivos fue la celebración de una mesa redonda donde todos expusimos los pros y los contras de nuestro país.

La actividad estaba programada para dos horas, sin embargo, el tema fue tan apasionante que 120 minutos no bastaron para agotarlo. La charla se extendió cerca de cinco horas, en las cuales fuimos testigos de sonrisas, lágrimas, euforia, melancolía y críticas, por mencionar algunos calificativos,

Mi turno llegó. Empecé por las cosas que consideré positivas. Los minutos pasaron y me acerqué al punto más álgido: los problemas que aquejan al país. Sin duda alguna, el narcotráfico y sus repercusiones en la inseguridad fue –y aún es- el tema del momento. Al parecer la mayoría estaba al tanto del conflicto, situación que no me esperaba.

Un colega de Honduras interrumpió mi charla para externar su punto de vista: Sí, en México hay problemas fuertes, pero tu país tiene muchas bondades que el mío o el de muchos de nosotros no, ¿no crees? , me cuestionó.

Sus palabras las tengo grabadas como si hubiera sido ayer cuando me las dijo. A su punto de vista se sumaron el de otros tantos, entre ellos el de una chica de China, que francamente me sorprendió.

Y efectivamente, tal como me lo dijeron, México tiene una serie de conflictos económicos y sociales que quizás no existen en otras naciones, pero también cosas buenas de las cuales deberíamos sentirnos orgullosos. Situaciones y eventos que nos hacen quererlo y –en ocasiones- desvariar sobre él.

En la parte sombría –por llamarlo de alguna forma- tenemos un crecimiento económico constante, pero por debajo de lo que se necesita, lo cual se refleja, entre otras cosas, en un ascendente nivel pobreza, que actualmente golpea a cerca de 52 millones de personas, y en un mercado laboral con lagunas por resolver: alrededor de 2.5 millones de desempleados, niveles históricos y crecientes de informalidad y condiciones poco favorables de contratación.

Otro de los lastres es la opacidad en las finanzas públicas, particularmente a nivel estatal y municipal, así como la no aprobación de reformas estructurales que la mayoría, por no decir que todos, de los personajes públicos y privados aseguran son necesarias para impulsar el crecimiento.

En el tema de competitividad México subió posiciones en la muestra del Foro Económico Mundial en 2011, sin embargo, se mantiene cerca de la media tabla, en el lugar 58 de 142 economías, lo cual indica que aún existe camino por recorrer y obstáculos por resolver en la materia.

En el ámbito social nos aqueja el narcotráfico, el cual –según cifras del gobierno- ha costado la vida de aproximadamente 50,000 víctimas, así como retos importantes en las áreas de educación y salud, por mencionar algunos. La lista podría seguir, pero también es necesario tener presente las bondades que México ofrece como país.

Sin duda alguna – y tal como lo destacaron algunos colegas- , a nivel internacional México tiene un gran legado cultural. Los mayas, los aztecas, los mixtecas y los toltecas, por mencionar algunas, son culturas catalogadas como un tesoro invaluable.

En la industria minera también se tiene una importante presencia. El país es el principal productor global de plata y uno de los 10 en oro. En el sector turístico es una de las 10 potencias mundiales y en el ámbito corporativo existen empresas de clase mundial que han dejado huella más allá de las fronteras, entre ellas Cemex, Gruma, Bimbo, Alfa y América Móvil.

En la esfera económica tenemos una inflación históricamente baja, finanzas públicas sólidas, un nivel de deuda manejable y un sector bancario bien capitalizado, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda.

También destacan personajes mexicanos de renombre mundial. Tal es el caso de Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe; y Agustín Carstens, reconocido como uno de los mejores banqueros centrales a escala internacional.

Por último, un dato -quizás- trivial si consideramos la situación de pobreza que existe. El hombre más rico del mundo, Carlos Slim, es mexicano.

La lista también se puede extender, sin embargo, sólo pretendo poner sobre la mesa algunas de las fortalezas que ofrece México, nuestro país.