En el 2006, la embajadora de México en Uruguay, Perla Carvalho, me presentó en Montevideo, al entonces Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, José Mújica (77). Esa vez nos quedamos platicando en el lobby del hotel. Sabía de su historia, de su militancia como guerrillero tupamaro, de los largos años de cárcel y de tortura a él y su esposa, Lucia Topolansky (68), ahora senadora de la República.

Mújica, al que todos dicen Pepe, asumió la Presidencia de la República Oriental del Uruguay en marzo del 2010. Al Presidente, sobre todo al hombre generoso, coherente y austero, le tengo respeto y admiración. Él y su esposa siguen viviendo en su pequeña granja, su casa de siempre, a las afueras de Montevideo, y conservan sus dos Volkswagen escarabajo. La vivienda tiene 80 metros y en la propiedad siguen cultivando flores y hortalizas.

Dice el Presidente: Yo sí creo que uno es feliz con poco. Y no es una apología de la pobreza lo que hago, sino de la sobriedad, de la austeridad. Yo apuesto a renunciar a cosas para tener más tiempo. Tiempo para vivir, para ser feliz y añade: Para mí, los años que pasé en el calabozo (15 años) y logré sobrevivir, me son intransferibles. Después de eso, con pocas cosas soy un hombre rico. Pobre el que quiere mucho .

Él y su esposa estuvieron en la cárcel de manera continua de 1972 a 1985, 13 años, durante los cuales fueron torturados física y psicológicamente.

El ahora Presidente vivió periodos de aislamiento y estuvo encerrado en un aljibe. Esos años de soledad fueron probablemente los que más me enseñaron. Estuve siete años sin leer un libro. Tuve que repensarlo todo y aprender a galopar hacia adentro por momentos, para no volverme loco .

Sobre la democracia plantea que vale la pena que quienes nos consideramos progresistas nos apropiemos de la defensa de la democracia, de esa institución considerada de carácter burgués, del liberalismo burgués, y así corregir un error histórico que habíamos cometido. Porque tenemos que defender esta democracia y hacer que funcione, hasta que quizá algún día encontremos algo mejor .

Él visitó la Unión Soviética en época de Nikita Krushov y de esa vez cuenta que me llevaron a un hotel de lujo...Y entonces me pregunté: ¿Y esto qué tiene que ver con la revolución del proletariado? Y empecé a mirar. Y no me gustó lo que vi. No me gustó el reparto. No me gustó como vivía la gente . No ha visitado Cuba, pero dice: En algún momento espero ir. Tal vez no les sea muy simpático del todo. Porque soy medio libertario. Tengo mi manera de pensar; yo no pienso con el sentido del partido único, soy socialista pero mucho más autogestionario, mucho menos estatista . 

Entre los uruguayos, la manera de ser de Mújica provoca aceptación y rechazo. Él afirma: No me disfrazo de Presidente y sigo siendo como era y también: Que critiquen, para eso es la libertad. A mí me han criticado toda la vida . Es la forma de pensar de un hombre que ha vivido intensamente, que fue guerrillero, que sufrió cárcel y la tortura y que ahora, a los 77 años, se desempeña como el Presidente del Uruguay, la tierra de los orientales.

Twitter: @RubenAguilar