En su mensaje con motivo de la conmemoración del día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer (25 de noviembre), el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hace una breve pero alarmante descripción de la situación por la que atraviesan millones de mujeres por diversas acciones que atentan contra sus derechos humanos.

Luego, ese organismo multilateral colocó en su portal en internet una serie de informaciones en las que expone las formas en que se expresa esa situación: desde violencia por parte de una pareja, sexual, mutilaciones, asesinatos a causa de dote, tráfico de personas, durante el embarazo, hasta homicidios por honor.

Por eso parecería menor llamar la atención sobre la violencia de que son objeto las mujeres cuando se les impide ejercer sus derechos políticos en México, pero no lo es.

Tal vez para hablar de lo que pasa con las mujeres de la política en México habría que ver cuál es el panorama a escala mundial. Es como sigue. Hasta agosto pasado sólo 11 mujeres ocupaban cargos de jefas de Estado y 13 de jefas de gobierno y sólo 22% de los escaños en los congresos nacionales eran ocupados por ellas, según datos de ONU Mujeres.

La proporción de parlamentarias ha aumentado muy lentamente desde 1995, cuando el porcentaje era de 11.3 por ciento.

Rwanda es el país del mundo con mayor número de parlamentarias. En su cámara baja hay 63.8 % de mujeres.

Las cifras de ONU Mujeres exponen que a escala mundial, a agosto pasado, habían 37 Estados-Nación donde las mujeres representaban menos de 10% del total de las y los parlamentarios en cámaras individuales o cámaras bajas, incluyendo seis cámaras con ninguna mujer en absoluto.

En ese rubro hay diferencias importantes en los porcentajes promedio de parlamentarias según las regiones. En los Países nórdicos el promedio de mujeres en los parlamentos es de 41.1%; Américas, 25.5; Europa, excluidos los países nórdicos, 24.4; África subsahariana, 23%; Asia 18.4; Oriente Medio y África del Norte, 17.1 y la región del Pacífico, 15,7 por ciento.

A enero de 2015, sólo un 17 por ciento de los cargos ministeriales estaban ocupados por mujeres; la mayoría de ellas se ocupaban de los sectores sociales, como la educación y salud.

El caso México

En México nunca ha habido una presidenta de la República, aunque cinco han sido candidatas; sólo siete han sido gobernadoras. Actualmente sólo una en funciones.

En la Cámara de diputados hay una tendencia a la alza. En 1952 representaban el 1%, en 2000 el 24% y actualmente 42%. Claro, ahora hay en la legislación electoral una clausura de paridad de género que obliga a los partidos a postular igual número de mujeres que a hombres.

Nos acercamos con la senadora Diva Gastélum, la presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores y presidenta del Organismo Nacional de Mujeres priistas. Fue contundente: En México hemos dado pasos importantes para propiciar que las mujeres ejerzan sus derechos políticos; sin embargo, hay un fenómeno social que se ha exacerbado en los últimos años y es la violencia política.

Así como lo lee. Dijo que esa situación se expresa de muchas formas y atenta contra el libre ejercicio de los derechos de ellas para participar en política y acceder a puestos de elección popular y de gobierno relevantes. Mencionó que ha habido casos de amenazas a mujeres que han buscado postulaciones a cargos de elección popular como en Chiapas, donde la sala regional del TEPJF tuvo que ordenar la sustitución de abanderados. Incluso que ella misma es objeto de ese tipo de prácticas, incluso en su propio partido.

En tanto la senadora Sonia Mendoza nos dijo que en el país el avance en el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres, sobre todo cuando pretenden acceder a puestos de elección popular, todavía tiene que ser por decreto, lo cual es lamentable.

Al preguntarle cuál es el momento más complicado para que una política profesional pueda acceder a una gubernatura, concretamente si es al convencer al partido de ser candidata, a la hora de hacer campaña o en la etapa de conteo de votos y declaración de ganadores, respondió: En mi partido (el PAN) es muy complicado que las mujeres tengamos apoyo. Las mujeres tenemos que abrirnos espacios por capacidad, por pelea, porque no nos dejamos y es muy complicado. Creo que es menos complicado cuando ya entras a una campaña abierta, porque aunque se dice que San Luis Potosí es un estado muy conservador yo tuve 362,000 votos .

A su vez la senadora tlaxcalteca Lorena Cuellar nos mencionó que a ella particularmente le ha tocado lidiar con actitudes misóginas como cuando, en su anterior partido (el PRI), un hombre con actitud misógina le impidió acceder a una candidatura y decidió abandonar esa organización y demostrarse a sí misma que el trabajo que venía realizando valía la pena.

¿Si eso les ocurre a esas mujeres empoderadas, como estará el asunto en las bases?