Hoy es 8 de marzo, un día en el que a nivel internacional millones de personas celebramos, pero sobre todo reconocemos, la lucha que hemos tenido que emprender las mujeres para hacer valer nuestros derechos y nuestra participación justa en los distintos ámbitos de la sociedad. En México, esta es una lucha que sigue y seguirá vigente, porque, a pesar de que hemos avanzado mucho en materia de igualdad de género, la realidad es que las brechas de desigualdad siguen presentes, especialmente en el ámbito económico y laboral.

Según cifras del Inegi, actualmente ocho de cada diez hombres mexicanos son económicamente activos, mientras que sólo cuatro de cada diez mujeres participan en el mercado laboral. Por su parte, el acceso a puestos de trabajo en condiciones de equidad tampoco nos favorece, ya que, a pesar de los logros alcanzados, las mujeres seguimos teniendo dificultades para acceder a puestos de trabajo bien remunerados que reconozcan plenamente nuestras capacidades y nuestro liderazgo.

Como Diputada Federal, mi compromiso por los últimos tres años ha sido impulsar iniciativas que ataquen este problema de manera frontal, mismas que buscan que las buenas prácticas en materia de equidad de género, no sólo se vean reflejadas en las leyes que hoy nos rigen, sino sean llevadas a la práctica tanto en el sector público como en el privado. Insisto, de nada sirven las buenas intenciones escritas en papel, y es nuestra obligación, como legisladores, sentar las bases para que estas sean una realidad.

En ese sentido, celebro que la semana pasada, las distintas fuerzas parlamentarias en la Cámara de Diputados pudimos hacer a un lado nuestras diferencias al aprobar por unanimidad la iniciativa que presenté de #MujeresConstruyendo; a partir de la cual se reforma el artículo 38 de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionadas con las Mismas para fomentar, a través de un mecanismo de puntos adicionales a aquellas empresas que hayan aplicado políticas y prácticas de igualdad de género, la igualdad en los procesos de licitación de obras públicas realizadas por el Estado mexicano. Esta reforma, no sólo garantiza mayores oportunidades para mujeres en puestos de tomas de decisión, sino que nos acerca más al cumplimiento de las metas establecidas en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Cabe destacar que parte de la agenda pendiente es la relacionada con la protección de la integridad de las mujeres; y por ello me refiero a la protección de su vida, su salud y su bienestar social. Mi lucha se ha centrado en asegurar que las mujeres, especialmente las madres solteras en situación de pobreza o las que están periodo de embarazo, cuenten con los apoyos necesarios para poder sostener una vida plena con autonomía económica. Esta semana presentaré dos iniciativas que, justamente, van en ese sentido: establecer la obligación del Estado de proteger a las mujeres a través de herramientas económicas y de salud.

Insisto, aún queda mucho por hacer. Hoy, frente a un Gobierno que nos ha dejado en el olvido, que respalda personajes que han violentado nuestros derechos y que levanta bardas que pretenden silenciarnos, nuestra voz tiene que escucharse más fuerte que nunca. Somos más de 64 millones de mexicanas, todas guerreras, y es hora de demostrar de lo que estamos hechas.

@PerezSoraya

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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