Buenos días, buenas tardes o buenas noches, saludos repartidos en todos los tiempos. En pleno agosto, el tiempo se pasa y el ciclo agrícola norteamericano apunta a tener una cosecha enorme

Estados Unidos entrará al ultimo trimestre del año muy comprometido con embarques, se calcula que entre granos y oleaginosas más subproductos agrícolas se puedan llegar a acumular hasta 70 millones de toneladas de productos varios.

Este novel de embarque exportador sin duda pondrá a prueba al sistema de elevadores y terminales de carga en los diferentes puertos exportadores, la realidad de hoy es que esa elevación de granos está siendo costosa, las empresas se encuentran bastante comprometidas al cierre de año y la demanda se sigue incrementando.

Entendemos que no será un problema de oferta, será uno de ejecución, así que podríamos ver por un lado una caída en los precios de Chicago para granos y oleaginosas, pero por otro lado un incremento en el costo de primas.

Esta dicotomía obligará a que el mundo del consumo ajuste y alterne orígenes, las cosas no son más como ayer 4 de agosto, en donde había dos ciclos dominantes y que entre Norteamérica y Sudamérica se hacían los pases de estafeta, la ciclicidad daba bastantes dolores de cabeza y en los tiempos viejos, operar el cambio de cosechas era de alto mérito.

No por nada a los spreads entre cosecha vieja y nueva se les conocía como los spreads de la muerte o los hacedores de viudas. Hoy sin embargo, con ciclos agrícolas en crecimiento, hemisferio norte y hemisferio sur han expandido sus campanas de abasto dejando casi suministro empalmado donde se puede comprar de manera competitiva Norteamérica y Sudamérica casi todo el año.

Este 2020, siendo uno de los años más difíciles en al menos los últimos 50, el reto se hace aun más intenso pues pasamos por un golpeteo de la demanda gracias al Covid-19, y el efecto de una guerra geopolítica entre China y Estados Unidos.

Respecto de ello, el acuerdo comercial fase 1 parece que quedó entre lo más importante de lo menos importante, la Casa Blanca esté en plena contienda electoral y los días se achican, con ello la astringencia en contra de China se hace cada vez más complicada, y tal vez producto de ello estamos viendo un incremento importante en las compras de granos y oleaginosas que le hace China a los norteamericanos.

Me parece que en términos estratégicos, los chinos prefieren tener los inventarios en casa antes que algo se desacomode y se torne un problema serio el poder acceder a materias primas alimenticias.

Hay que destacar que Brasil solo no puede con el compromiso de cargar el abasto chino, y que Argentina tiene un problema económico no menor que obliga al productor a vender lo mínimo indispensable.

Para ellos tener el grano en la mano es una forma de atesoramiento, el trigo, la soya y el maíz representan dólares en potencia y si se vive con devaluaciones grandes y valores inflacionarios enormes, lo más seguro es tener el grano en dólares equivalentes y evitar a toda costa tener pesos argentinos.

El dólar norteamericano se ha devaluado en tiempos recientes, el diseño habla de ello y no nos extraña una vez que la hoja de balance de la Reserva Federal crece por encima de lo imaginado, la máquina de imprimir billetes no se detiene y si bien la Reserva Federal ha permitido que los mercados accionarios funcionen normalmente y el respaldo ha dado firmeza a los valores de activos, la velocidad de la economía norteamericana dicta otros rumbos, los datos que son revisados en lo económico muestran poca movilidad, y poco gasto.

Los mercados accionarios no son el pulso de la economía real y con los contagios de Covid-19 multiplicándose, el reto es enorme para un estado que además de todo se juega alternancia, al menos el ejercicio democrático se va a hacer en breve y por primara vez en años, el resultado es de pronóstico reservado, el inquilino en jefe de la Casa Blanca simplemente no muestra intención de dejar el predio de manera civilizada.

Los commodities han reaccionado en consecuencia, nunca en la historia habíamos visto al oro tan caro relativo de la soya, en sentido estricto se necesitan 8 toneladas de soya para comprar una onza de oro, esto muestra que el oro es un resguardo de valor por encima de sus capacidades industriosas, en el pueblo se dice que el miedo no anda en burro.

Cerramos apuntando que se viene una cosecha enorme, y que el embudo en la zona de exportación le dará pausa a una caída de precio que parece que no tiene otra opción más allá de bajar progresivamente.

Animo

[email protected]