El estado de arte en el partido con más alta rentabilidad electoral de la historia sufre de lo mismo que todos sus congéneres: exceso de ambición y poder.

La renovación de la dirigencia nacional de Morena es un desastre. Tiene una presidenta interina, Yeidckol Polevnsky, un presidente interino del interino (Alfonso Ramírez Cuéllar) y un montón de litigios por resolver ante el Instituto Nacional Electoral.

Así pues, el estado de arte en el partido con más alta rentabilidad electoral de la historia sufre de lo mismo que todos sus congéneres: exceso de ambición y poder. Ambas dirigencias reclaman su legitimidad ante el INE, instituto que sólo sirve cuando les sirve. A decir de sus militantes, tienen una dirigencia apócrifa y otra dirigencia apócrifa de la apócrifa.

A ambas dirigencias les encantaría perpetuar su interinato hasta la postulación de los candidatos a puestos de elección popular para el proceso electoral del 2021, donde estarán en juego más de 2,000 candidaturas, entre ellas 300 de diputados federales y 14 gubernaturas.

En las tribus morenistas todo parece indicar que han llegado a un acuerdo para que Alfonso Ramírez Cuéllar asuma las riendas de la dirigencia nacional. Las impugnaciones realizadas por el aspirante Alejandro Rojas Díaz Durán ya son parte del pasado.

Todo está listo para que Yeidckol Polevnsky sea defenestrada como dirigente nacional. El grupo de Bertha Luján, Alejandro Rojas Díaz Durán y el que nada de muertito, Mario Delgado, finalmente se ha puesto de acuerdo para darle estocada final. Ante la apatía o prudencia de sus contrincantes la intensa actividad de Rojas Díaz Durán presagia buenos resultados.

Brilla por su ausencia el líder supremo, Andrés Manuel López Obrador, quien ante el herradero en que se ha convertido Morena amenazó con dejar el partido. Así como le hizo con los Chuchitos. ¿Será que Morena dejó de serle útil? Al tiempo, querido lector.

En fin, Morena se ha dedicado a dilapidar su capital político electoral en pleitos y más pleitos. Al final será lo que diga el dedito de ya saben quién. Mientras tanto, la flama de esperanza se extingue, así como su capital político.

Palabras llanas

El subsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Ricardo Mejía Berdeja, resultó bueno para investigar los expedientes de recursos humanos del personal a su cargo, buscando cualquier detalle para violentar sus derechos laborales. Ojalá así fuera de quisquilloso para hacer su trabajo en Seguridad Pública, donde ha dado pocos resultados. Las estadísticas criminales así lo dicen. Hasta la próxima, querido y bien festejado lector.

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.