En noviembre del año pasado, el profesor Humberto Moreira Valdés, ex Gobernador de Coahuila y ex Presidente nacional del PRI, presumió a través de fotografías difundidas por las redes sociales de su abdomen de lavadero . Las fotografías impactaron porque, al compararlas con las imágenes de cuando Moreira fue Gobernador, donde se le veía el cuerpo de tubo de pasta de dientes mal apretado igual al que tenemos 99.56% de los mexicanos, era notoria la diferencia. Los mal pensados, ese amplio segmento de la población que sustenta la teoría de que sólo hay dos clases de políticos: los que mienten y los que vuelan, afirmaron que el coahuilense había recurrido al fotomontaje para lucir ese cuerpazo imposible de lograr en los 11 meses vividos en Barcelona.

Fue el propio Moreira quien se encargó de desmentir a los incrédulos. El profesor que cursara un máster Internacional de Comunicación y Educación en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) reveló a sus suspicaces críticos el método mediante el cual alcanzó el status corporal de mamá-dolores : la práctica de un sistema de acondicionamiento físico denominado CrossFit y de un arte marcial llamado kajukenbo.

Un mes después, diciembre del 2013, cuando el hombre que vivió casi un año en un chalet en el barrio catalán de Saint Cugat por el que pagó más de 55,000 pesos mensuales de renta contemplaba la posibilidad de que por sus méritos anatómicos saldría en la portada de la revista Men’s Health; o cuando menos, la publicación American Health & Fitness le dedicaría un reportaje en interiores. Fue incluido por la revista Forbes en la lista de los 10 mexicanos más corruptos. ¡Oh, desilusión!

Esta vez no se encargó él personalmente, como lo hiciera con los escépticos de su forma física, de refutar la información correspondiente a su alto grado de corrupción. Moreira, quien pagó su colegiatura en la UAB, su estancia en Barcelona, su alimentación, su camioneta Volvo de 600,000 pesos y me imagino su gimnasio con lo que ahorró en 20 años de funcionario público y con el salario mensual que le otorga no sabemos cuánto y con base en qué el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), contrató los servicios de la firma Christian F. Zinser Cielisk y Asociados, quien envió una carta a la publicación estadounidense manifestando la falsedad del artículo escrito por Dolia Estevez, en el cual se encasilla a su cliente en el catálogo de los 10 más deshonestos del país. Por lo que a nombre de éste demandó que, inmediatamente, fuera removido su nombre del artículo y que se emitieran una retractación y una disculpa publicadas en un lugar prominente de la revista.

Han pasado dos meses y no se ha cumplido una sola de las peticiones de desagravio solicitadas por los representantes de Moreira. ¿Por qué el coahuilense no insiste con mayor énfasis e inclusive demanda a Forbes? Este textoservidor deduce que el profesor no ha tenido tiempo de limpiar su ilustre nombre porque ha estado muy ocupado en la terminación de los estudios del Máster, el traslado de Barcelona a Cuernavaca, donde ahora reside, la práctica del CrossFit y del kajukenbo y la atención a las redes sociales ávidas de saber cómo evoluciona su abdomen de lavadero.

Otro lavadero

Cuando Humberto Moreira fue Gobernador de Coahuila (1 de diciembre del 2005 al 1 de enero del 2011) se contrató deuda pública por un monto superior a los 33,000 millones de pesos a través de la falsificación de documentos oficiales y practicas irregulares. Esto se supo cuando Moreira ya era Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en agosto del 2011. El ex Gobernador se deslindó de la mega deuda, la cual según dijo se contrató a su espaldas.

En un video, digno de Producciones García Luna, grabado en octubre del 2011 y dado a conocer en Milenio Televisión, el administrador de Políticas Públicas de Sistema de Administración Tributaria del Estado de Coahuila (SATEC) en el gobierno de Moreira, Sergio Ricardo Fuentes Flores, le confesó a éste ser el culpable de todas las irregularidades, le pidió perdón e inclusive le expresó su deseo de suicidarse por traidor. A pesar del video que, aparentemente, lo exoneraba, Moreira tuvo que renunciar a su cargo en el PRI en diciembre del 2011.

Aunque se manejaron varios nombres de funcionarios y amigos de don Humberto involucrados con la deuda marca Llorarás , el Ministerio Público coahuilense sólo declaró a Fuentes Flores y Javier Villarreal Hernández, titular del SATEC, actores protagónicos de lo que, irremediablemente, se llamó el moreirazo. Ambos se dieron a la fuga.

Por su magnifica actuación en el video titulado El Perdón , a Sergio Fuentes se le entregó el Oscar al Prófugo Vitalicio, razón por la que no se le ha vuelto a ver ni se le verá. En cambio, Villarreal Hernández luego de evadir en dos ocasiones la justicia se entregó el pasado miércoles en El Paso, Texas, y fue presentado ante un juez para que responda a las acusaciones de fraude bancario y lavado de dinero.

Sería interesante la extradición de Villarreal a México para enfrentar a la justicia. Quién quita y en una de esas declara que él trabajó para Moreira en calidad de lavadero no de abdomen, sino de dinero.