Sus colaboradores cercanos y quienes lo han tratado desde que era un funcionario de nivel medio en la Secretaría de Educación Pública saben que el profesor Humberto Moreira Valdés es de mecha corta. Por lo mismo, sus estrategas de comunicación y consultores de imagen han hecho un esfuerzo extraordinario para evitar que muerda el anzuelo y responda a las provocaciones y los insultos provenientes de funcionarios federales y líderes panistas.

¡Quihúbole Moreira! , externó el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazábal, durante la reunión de cinergia que sostuvieron funcionarios federales radicados en el Distrito Federal el pasado jueves 17 en la sede regional del PAN-DF.

¡Quihúbole! ¿Quién gobierna bien? ¿Quién está gobernando mejor? Que no nos vengan ya a querer meter el dedo en la boca , insistía, para luego decir que cuenta con pruebas más grandes que un templo para demostrar que las cuentas del PAN son mejores en la extensión de los derechos sociales que los balances de las décadas priístas.

Ni a esas puyas, ni a las acusaciones formuladas por el senador Federico Döring Casar respecto de las presuntas bonanzas empresariales de la familia Moreira Valdés, que habría desarrollado Vicente Chaires Yáñez en San Antonio, Texas, le permitieron responder al Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Sólo hubo un momento en el que Moreira Valdés estuvo a punto de romper ese silencio plomizo. Y es que, a mediados de la semana pasada, el candidato del PAN en Coahuila, Guillermo Anaya, amagó con hacer pública información sobre un tratamiento médico al que se habría sometido Rubén, hermano del dirigente priísta y puntero en la contienda por la gubernatura. ¿A qué se refería? Imposible saberlo. Además, innecesario, pues los asuntos de salud son -y deben mantenerse así- de índole estrictamente personal. Los Moreira Valdés, ya está decidido y confirmado, no encararán frontalmente a sus detractores; no obstante, están dispuestos a devolver los golpes con la misma intensidad mediática. Sus operadores traen bajo el brazo un grueso expediente que involucraría al abanderado panista con grupos de la delincuencia organizada. Es la guerra sucia en su máxima intensidad. La batalla inicial, proyectada por las acusaciones del senador Döring contra el excoordinador administrativo del CEN priísta, Vicente Chaires, abrió un segundo frente, con el involucramiento del actual director del Servicio de Administración Tributaria del gobierno coahuilense, Javier Villarreal Hernández, en la trama inmobiliaria que se habría armado en el sur de Texas para beneficiar a los Moreira Valdés.

El eslabón que uniría a la familia del líder priísta con acaudalados empresarios de la región carbonífera de Coahuila -siempre de acuerdo con lo denunciado por el legislador panista- es Lorenzo Schuessler, gerente de Alpes Group y accionista de South Padre Península Island -del ramo inmobiliario-, con intereses además en Villa Premio, Aero Premio y Barcelona at Stone Oak, otras empresas asentadas en San Antonio. Basado en informantes anónimos y pesquisas cibernéticas, Döring Casar ha engrosado el cúmulo de compañías y supuestos prestanombres de los priístas. Y es que, a su juicio, Chaires y Villarreal son cercanísimos a Humberto Moreira y la evidencia disponible sirve para corroborar que fungen como sus operadores financieros . En el caso del excoordinador administrativo del CEN del PRI, no se equivocó. Cuando Vicente Chaires se desempeñó como Secretario de Operación y Administración del Ejecutivo coahuilense tuvo a su cargo al personal de la oficina del Gobernador, así como las áreas de Relaciones Públicas, de Seguridad Inmediata y al cuerpo de Guardias de Palacio de Gobierno. Si bien, el vínculo de cercanía y confianza entre ambos es innegable, aún no se acredita plenamente su vínculo empresarial.

Chaires demostrará que todo es mentira , adelantaron a finales de la semana pasada asesores cercanos a Moreira, y emprenderá acciones legales contra Döring, por difamación y calumnias .

Entre las pruebas de descargo está un oficio generado por la Comisión Federal de Telecomunicaciones y que al calce lleva la firma del presidente comisionado, Mony de Swaan, donde consta que la empresa Súper Medios de Coahuila, concesionaria de una televisora y varias estaciones de radio en la zona carbonífera, pertenece al actual diputado federal priísta, Hugo Martínez González, y al empresario David Óscar García Castillo, quien habría recibido -por una cesión gratuita- las acciones que originalmente pertenecieron a Chaires Yáñez.

El oficio -folio STP/7775- toma nota de la distribución accionaria de dicha empresa y fue remitido a Arnoldo Rivas Durón, a la sazón concuño del exfuncionario priísta. En esa relación familiar está sustentada la trama develada por Döring Casar. De igual forma, Villarreal y el empresario June Shuessler Reyes están casados con Teresita e Itzel Botello Gámez, respectivamente. De modo que en Coahuila el sexenio de Moreira Valdés sería el de los concuñazos.

EFECTOS SECUNDARIOS

LODAZAL. Casi con la misma intensidad que en Coahuila, en las costas del Pacífico se libran campañas negras contra los abanderados del PAN y del PRI. La última saga de esta historia es el video que puede verse en YouTube en contra de la abanderada blanquiazul a la gubernatura de Nayarit, Martha Elena García. Se llama El padrino nayarita , en burda alusión a su esposo, el exgobernador Antonio Echevarría.