Muchos escándalos se ciernen sobre Mony de Swaan, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), por haber otorgado discrecionalmente y por asignación directa varios contratos a un par de amigos cercanos. La prensa nacional ha hecho públicos los nombres de sus queridos amigos: Peter Bauer y Pablo Ojeda.

El asunto de los amigables contratos fue hecho del conocimiento de la opinión pública por Reuters en diciembre del 2011. Estos discrecionales contratos fueron otorgados a diversas personas morales controladas por los amigos del Presidente de la Cofetel y entre ellos encontramos desde temas tan delicados como el diseño y propuesta de la agenda regulatoria nacional en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, o la defensa judicial de las resoluciones de la Cofetel ante los tribunales, hasta temas tan banales como la comunicación social, la organización de eventos o servicios de café. Según diversos periódicos nacionales, los contratos que Mony de Swaan asignó a sus amigos tienen un valor aproximado de 200,000 dólares.

En su defensa, Mony de Swaan ha comentado: No creo ser la única persona que ha construido relaciones personales con la gente con la que coincide profesionalmente, evidentemente no hay nada indebido en ello. Los contratos otorgados por un órgano del Estado deben juzgarse por la competencia y calidad de los proveedores, el cumplimiento de las obligaciones en ellos consignados, la observancia de la normatividad aplicable a su adjudicación y el valor de mercado de los servicios recibidos. Todo esto se ha observado rigurosamente en la Cofetel . Sin embargo, los amigos de Mony de Swaan carecen de experiencia relevante en materia de telecomunicaciones y radiodifusión y eran prácticamente desconocidos en el sector hasta la llegada de su buen amigo a la Presidencia de la Cofetel.

Según me ha sido informado por funcionarios y exfuncionarios de la Cofetel, en realidad el trabajo se hace internamente por el personal de la propia Cofetel y después se envía a los amigos para que lo revisen, le den una pulidita y lo presenten como suyo. Esta afirmación no me parece descabellada si tomamos en cuenta que el objeto de uno de los contratos consistía en elaborar una estrategia de comunicación y relaciones públicas, cuando la Cofetel cuenta con toda una área de comunicación social que desde su fundación se encarga de la relación con los medios, el seguimiento de la información y la organización de eventos.

Lo mismo sucede con los servicios legales para representar a la Cofetel ante los tribunales. El trabajo se hace internamente, lo pasan a los amigos y éstos lo venden como suyo. Esto también es absurdo, ya que la Cofetel tiene un amplio y experimentado equipo de abogados litigantes que sí tienen experiencia en el sector.

Para enturbiar aún más el asunto, si eso es posible, la prensa ha dado a conocer que Mony de Swaan renta la casa de Valle de Bravo de Peter Bauer desde mediados de septiembre, casualmente unas semanas después de que una de las empresas de sus amigos obtuvo un contrato con la Cofetel. Cuando la noticia salió a la luz, Mony de Swaan mencionó que no había documentos de por medio, ya que era un asunto de confianza .

Días después se mordió la lengua y aseguró tener un contrato de arrendamiento con su amigo, situación que vuelve a poner en entredicho sus actos. ¿Qué tan conveniente y correcto es que un funcionario público otorgue contratos de la dependencia en la que trabaja a la persona que le renta la casa de fines de semana?

Lo más grave de todo, sin embargo, es el hecho de que Mony de Swaan, el presidente de la Cofetel, le ha llamado por teléfono a importantes funcionarios de las empresas que regula, tanto de telecomunicaciones como de radio y televisión, para recomendarles que contraten a sus amigos con el fin de que las empresas estén en sintonía con la Cofetel. Whatever that means. Esto me fue informado personalmente por funcionarios de diversas empresas reguladas.

Todo lo anterior es tan sospechoso que pone en entredicho los actos del Presidente de la Cofetel. ¿Contratar servicios que la propia dependencia tiene capacidad de llevar a cabo internamente? ¿Rentar la casa de fin de semana del beneficiario de estos contratos? ¿Recomendar a las empresas reguladas que se contrate a los amigos? Recordemos que la mujer del César no sólo debe ser casta y honesta: debe también parecerlo. Por más ingenuo que pretenda ser Mony de Swaan –¿o deberíamos decir Money de Swaan?-, hay un evidente conflicto de intereses, ya que siendo el Presidente de un organismo regulador de ninguna manera debería otorgar contratos a sus amigos cercanos y muchos menos recomendarlos a las empresas reguladas para estar en sintonía .

Por lo pronto, el Presidente de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados indicó que el Congreso de la Unión deberá llamar a comparecer a Mony de Swaan para que explique y demuestre la legalidad y apego a la ley de dichos contratos.