Una década coaligado al PRI en los comicios federales y locales, siempre con lucrativos convenios electorales, ha dado al Partido Verde una cantidad de posiciones en congresos locales y cabildos municipales, cuyo precio había sido una incógnita... hasta ahora.

Y es que el alcalde priísta de Tijuana, Jorge Astiazarán Orcí, acaba de hacer un repudio público a las intrigas y las extorsiones políticas de la legación de niños verdes incrustada en el ayuntamiento, justo tres meses después de haber iniciado su trienio.

En los comicios del pasado 7 de julio del 2014, el PRI y el PVEM fracasaron en la intentona de arrebatar la gubernatura de Baja California al PAN. Ganaron tres de las cinco alcaldías en disputa: Ensenada, Tecate y Tijuana, con Astiazarán Orcí, quien obtuvo 30,000 votos más que su contrincante, el panista Alejandro Monraz.

Ese margen que se lo atribuye el PVEM les daría motivos para reclamar la delegación de Playas de Tijuana, el Sistema de Parques Temáticos que administra el zoológico municipal y un complejo de eventos con palenque incluido, además del Parque de la Amistad y la dirección de Inspección y Verificación municipal. Astiazarán Orcí no rechazó de tajo esos chantajes. De hecho, accedió a ceder esas posiciones siempre y cuando pudiera colocar a gente afín en las áreas controladas por el PVEM. Al enterarse de las otras peticiones, vino el problema. Querían una participación de 50% de todos los negocios ilícitos. Decían que sabían que dentro del ayuntamiento se manejan 80 millones de dólares de corrupción , relató el alcalde, a quien exigían que el secretario de Desarrollo Urbano garantizara contratos a constructoras amigas y que el director de la Policía les entregara un sobre semanal de las participaciones, aunque fueran ilegales.

Si se negaban a participar, les harían la vida de cuadritos , fue la amenaza que provino del síndico procurador, Arturo Ledesma Romo, del PVEM. El edil tiene a su cargo las direcciones de asuntos internos, normatividad, responsabilidades, acceso a la información y la contraloría, y ya había ordenado auditorías a la oficina del alcalde y a los principales programas sociales. El 15 de febrero venció el ultimátum verde. El alcalde había reportado la situación a la dirigencia nacional del PVEM y logró que el diputado federal Arturo Escobar y Vega acudiera a Tijuana. El 17 de febrero, Astiazarán y Ledesma se reunieron y pactaron un borrón y cuenta nueva . Ledesma Romo le envió nuevamente a sus representantes Rubén Salazar, su asesor; Gerardo Hernández, su secretario particular y Joel Guardado, contralor municipal , quienes pusieron en la mesa una nueva petición: que el secretario general de gobierno, Bernardo Padilla Muñoz, fuera relevado como interlocutor.

Dos días después, el síndico emitió un oficio para suspender a la directora de obras públicas del ayuntamiento, Marcia Eugenia Salcido Moreno, y al subdirector, Marco Antonio Vuelvas Díaz, por presuntas irregularidades en la asignación de la rehabilitación de la calle Segunda, en el centro de la ciudad. Y el jueves 27 de febrero, decretó la suspensión provisional de Padilla Muñoz.

Sin experiencia política previa, el síndico tijuanense ocupa ese cargo como una cuota del PVEM. Originalmente, en la planilla encabezada por Astiazarán esa posición estaba reservada para su hermano Miguel Ángel, quien cuenta con una polémica trayectoria en el gremio empresarial. Hace un año, el gobierno municipal clausuró una veintena de anuncios espectaculares y vallas de su empresa de publicidad, porque habían sido instalados sin permiso oficial. El entonces alcalde, Carlos Bustamante, objetó esa nominación, aunque el PRI dejó que la directiva del PVEM decidiera sobre el candidato a síndico procurador.

Y entonces el menor de los Ledesma Romo incursionó a la política, llevando como suplente a Noé Rivera, ex secretario particular de Elba Esther Gordillo.

Ese movimiento era previsible, pues el PVEM bajacaliforniano es controlado desde hace una década por el abogado Eduardo Ledesma Romo, El Pochongo, uno de los mejores amigos de Jorge Emilio González. Después de obtener un cargo menor durante el gobierno municipal de Jorge Hank Rhon, en el 2006 fue candidato a diputado federal por el IV distrito de Baja California, pero resultó derrotado por el PAN. En el 2009 no quiso repetir la experiencia de las urnas y El Niño Verde lo impulsó para que encabezara la lista de candidatos plurinominales en la primera circunscripción, pero por la cuota de género quedó en tercer lugar.

En el primer sitio iba su hermana, Laura Elena Ledesma Romo. A los seis meses de rendir protesta, renunció al cargo, y su suplente, Maximino Fernández, no quiso ingresar a la legislatura, por lo que El Pochongo ocupó esa curul.

Desde hace un año, Ledesma Romo ocupa la dirección general de la Conagua en la cuenca de la península de Baja California. Con su aval y el de su hermano Miguel Ángel, impuso la cuota que no quiso pagar el alcalde Astiazarán Orcí.

Asumo mi responsabilidad y me atengo a las consecuencias. No estaré sujeto a ningún tipo de presión ni de amenaza. Esta administración no estará de rodillas ante nadie , sentenció el alcalde de Tijuana. A su administración le restan 33 meses y quizá la pesadilla apenas haya comenzado.