Nos encontramos casi al final de esa única semana del año en que el mundo de las telecomunicaciones se reúne en Barcelona, España, para mostrarnos cómo será el futuro de la tecnología. En estos pocos días, hemos podido apreciar la existencia de redes celulares que nos brindan transmisiones de datos de 100 Mbps, el ímpetu que están tomando las llamadas tecnologías verdes y sobre todo los últimos modelos de teléfonos alardeados por los fabricantes. Por otro lado, el Mobile World Congress trajo consigo una declaración sumamente importante por parte de Francisco Bernabé, CEO del Grupo Telecom Italia: los servicios de Internet móvil sirven para reducir la brecha digital.

Antes de continuar, es preciso refrescar el significado del concepto brecha digital: de manera simplificada, se refiere a la diferencia existente entre la cantidad de personas con conexión a Internet y aquellas que carecen del servicio. Obviamente, bajo esta definición las palabras del ejecutivo de Telecom Italia son muy ciertas. Sin embargo, así como las tecnologías han avanzado y el número de personas con acceso a Internet se ha incrementado, es necesario revisar la definición de lo que implica tener una brecha digital. Hace 20 años, el acceso a Internet era principalmente por medio de conexiones conmutadas, por lo que una definición tan básica de brecha digital es aplicable.

En el presente, la mayor disponibilidad de alternativas de acceso a Internet y el tamaño cada vez mayor de las aplicaciones que deben utilizarse en un computador fuerzan a redefinir el concepto brecha digital. La evolución del mismo debe llevarlo de estar enfocado primordialmente en el acceso a uno más amplio que incluya como requisito indispensable la velocidad y contenido. Una conexión lenta a Internet implica grandes barreras en la actualización del software y, en casos más extremos, impiden la utilización de herramientas de teleeducación o telemedicina e imposibilita la alternativa de teletrabajo. Es por esta razón que los gobiernos de América Latina tienen la responsabilidad de continuar impulsando el desarrollo de Internet a través de distintas plataformas tecnológicas, pero siempre contemplando la velocidad de acceso como una meta.

El principal logro de América Latina durante el Mobile World Congress es el premio obtenido por Colombia por su plan de desarrollo de telecomunicaciones Vive Digital. El objetivo de esta iniciativa es fomentar la inversión en infraestructura de telecomunicaciones por medio de alianzas público-privadas para incrementar el número de usuarios de Internet en zonas rurales del país. Quizás sea éste el aviso necesario para que muchos países de la región comprendan que impulsar la utilización de servicios de telecomunicaciones en sectores tradicionalmente excluidos de la población y promover la inversión de la industria privada no son conceptos excluyentes.

Aunque Colombia no muestre las tasas de penetración de banda ancha cableada por hogar más altas de América Latina –ese lugar a final del 2011 lo ocupaba México–, esto no debe interpretarse como debilidad a la iniciativa colombiana. Por el contrario, sirve para destacar la precaria situación en que se encontraban muchos hogares de bajo poder adquisitivo del país; además, es un gran recordatorio al resto de las economías de países emergentes de que impulsar el desarrollo tecnológico puede ser más barato a lo tradicionalmente pensado. Existen elementos muy necesarios para el éxito que incluyen cambios regulatorios que incentiven la adopción de nuevas tecnologías, el establecimiento de un programa de capacitaciones sobre uso de Internet en aulas rurales, la inclusión en los centros de educación universitaria de programas de telecomunicaciones y Tecnologías de Información y la cooperación de los sectores privados.

Signals Telecom Consulting considera que el desarrollo de infraestructura como el de aplicaciones es el comienzo para abaratar costos de uso de Internet y fomentar su adopción. Mercados como Paraguay, Nicaragua, Haití y Bolivia necesitan más enlaces internacionales que les permitan ofrecer mayores velocidades a menor precio. Para lograrlo, los gobiernos tienen que comenzar a impulsar y promover el hospedaje de contenidos en su propio territorio. El llamado hosting que usualmente toma lugar en Estados Unidos o en Europa. El hospedaje de páginas en el territorio nacional junto con otras medidas, como el establecimiento de IXPs, sirve para reducir los costos operativos de los proveedores de servicios de Internet. Se podrían mencionar muchos ejemplos e iniciativas de otros mercados, pero en esta ocasión prefiero indicar lo hecho por las Islas Vírgenes Británicas, que han querido aprovecharse de su ubicación geográfica privilegiada para intentar convertirse en un centro de hospedaje de páginas en el Caribe y también ofrecer servicios de IXPs a empresas localizadas en esta región.

*José F. Otero es presidente de Signals Telecom Consulting.