El término “deconstrucción” fue utilizado por Heidegger (Destruktion) y Derrida. En una traducción literal por parte de Trump, la deconstrucción tiene varias acepciones. Dos de ellas son: desmantelar los programas exitosos de Obama y romper acuerdos históricos que limitan el vuelo de Halcones del Pentágono.

Cuando el mundo observa con sorpresa los pasos que está dando Trump para romper el acuerdo con Irán en materia nuclear, que por cierto, negociaron China, Francia, Gran Bretaña y Rusia, junto a Estados Unidos e Irán, crece la presión de los halcones a Trump para echar abajo el Tratado INF (por las siglas en inglés: Intermediate-Range Nuclear Forces).

El Tratado INF fue un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Soviética firmado en Washington el 8 de diciembre de 1987 entre el presidente Ronald Reagan y el secretario general del partido comunista de la URSS, Mijaíl Gorbachov.

El tratado eliminó los misiles balísticos y de crucero nucleares o convencionales, cuyo rango de alcance estuviera entre 500 y 5,500 kilómetros. Antes del 1 de junio de 1991, 2,692 misiles fueron destruidos, 846 por parte de EU y 1,846 por parte de la Unión Soviética. Ambas partes tenían permiso de inspeccionarse mutuamente.

Entre los planes del Pentágono se encuentra el replanteamiento de su estrategia nuclear: al 2026, desean gastar más de 400,000 millones de dólares para modernizar su estructura militar nuclear.

“Los republicanos han instado al Pentágono a comenzar a desarrollar un nuevo misil, potencialmente nuclear, prohibido por el Tratado de 1987, INF. La construcción del misil sería un regalo para Putin, incrementaría los riesgos de desestabilizar la competencia nuclear y alejaría aun más a los aliados (de Estados Unidos) en Europa”, escribieron Kingston Reif y Tom Contryman en The Washington Post el pasado 18 de agosto. Reif es director de política de desarme de la Asociación de Control de Armas mientras que Contryman es exsubsecretario de Control de Armamentos y Seguridad Internacional del Departamento de Estado. El título del texto es sugerente: “Cómo los republicanos del Congreso tratan de socavar la relación entre Estados Unidos con Rusia”.

En efecto, como mencionan Reif y Contryman, los republicanos desean romper el acuerdo INF por dos motivos: modernizar la estructura nuclear y provocar al presidente ruso como estrategia de desgaste en la relación.

El presidente ruso podría responder a la culminación del acuerdo INF desplegando un gran número de misiles; un escenario similar al actual entre Trump con Kim Jong-un. No hay razón alguna de abrir una batalla nuclear entre Estados Unidos y Rusia. El actual arsenal estadounidense es suficiente al menos para sostener una campaña de persuasión constante.

Si Trump le hace caso a los halcones y deshace el acuerdo firmado por Reagan y Gorbachov, el riesgo de una escalada de conflictos se incrementará.

No sería la primera vez. Recordemos que, en el 2001, Estados Unidos se negó a cumplir el acuerdo sobre la defensa de antimisiles firmado en 1972, justo en el momento en que los intereses geoestratégicos del país cambiaron.

El escenario embona con las palabras de Bannon. Deconstruir a Washington implica desmontar las estructuras políticas de Estados Unidos.

¿Hasta dónde hemos llegado?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

Lee más de este autor