No se me va de la cabeza la voz de aquel padre que insistía a sus hijos que permanecieran agachados detrás del vehículo, que hacía las veces de escudo, durante la balacera. Su hijo le preguntó por qué tenía que permanecer así, y con la misma firmeza siguió girando instrucciones a los suyos, sin dar respuesta. ¿Qué explicación le darían ustedes a sus niños?

Tampoco olvido a esa madre corriendo mientras llevaba en brazos a una niña que no debe pasar los tres años y le pide a alguien mas le ayude con ella. 

No alcanzo a imaginar el terror por el que atravesaron las familias de los militares y los militares cuando comenzó a circular el mensaje que decía que iban por sus familiares. Mucho menos lo que habrán sentido cuando las amenazas se cumplieron, cuando se supieron vigilados, cuando escucharon los balazos. 

Pienso en el silencio de las autoridades, y martilla el alma. Ese silencio cubierto por el valor de los ciudadanos armados únicamente con sus teléfonos celulares, y que gracias a sus imágenes nos dábamos una idea de lo que estaba pasando esa tarde en Culiacán. 

Me pregunto por el día siguiente. No el de las calles vacías y las escuelas cerradas. Me pregunto por el día en el que se supone se debe volver a la normalidad. Cuando hay que dejar de nuevo a los hijos en la escuela, despedirse de los seres queridos para regresar a trabajar. El día en el que aprendes a fingir que nada pasó. ¿Cuánto tiempo tarda en llegar ese día?

Me cuestiono también sobre lo que pensarán los soldados que tenían al implicado, cuya retención no fue formalmente una detención. ¿Qué habrán pensado cuando recibieron la orden de dejarlo ir?

No, lo siento. Poco puedo importarme la popularidad del presidente. Me parece miserable que sus principales encargados de propaganda se dedicaran a redirigir el mensaje hacia Felipe Calderón, que la secretaria de la Función Pública se posicionara sobre el apoyo a su jefe. Que hicieran, otra vez, el centro del mensaje a López Obrador.

No, yo no estoy con López Obrador; estoy con el señor que cuidó a sus hijos, la señora que corrió con ellos, las personas que se preguntaban en dónde estaban quienes deberían defenderlos, con los militares que fueron rebasados y con todas las personas que hoy nos preguntamos ¿ahora qué sigue? Sólo con ellos.

Pamela Cerdeira

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana

Columna invitada

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana. Conduce el programa "A Todo Terreno" en MVS Radio. Ha escrito para diversas publicaciones y trabajado en distintos espacios en radio y televisión.