A Carrie Fisher.

La sal de la tierra de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado

Cuando Juliano se propuso hacer un documental sobre su padre, el gran fotógrafo Sebastião Salgado, lo hizo con la intención de conocer mejor a una figura a la que siempre había visto con admiración a la distancia. La película, codirigida por Wenders consigue recrear un arco vital, una narrativa que trasciende la mera biografía. La sal de la tierra explora no sólo la valentía de Salgado como testigo de algunos de los momentos más terribles de la humanidad; sino su visión para atrapar la inefable luz que se filtra entre las grietas de los momentos más oscuros.

Mr Holmes de Bill Condon. El último caso de Sherlock Holmes no lo escribió Conan Doyle, sino uno de los irregulares de Baker Street: Mitch Cullin. Esta adaptación de su novela A slight trick of the mind propone a un vetusto Holmes (Ian McKellen) retirado en la costa británica en las primeras etapas de demencia. Holmes trata de recordar un caso sobre una misteriosa mujer con la ayuda del hijo pequeño de su ama de llaves (Laura Linney). La dirección de Condon saca provecho de su elenco, alternando momentos de lucidez y fantasía con elegancia conmovedora.

Force Majeure de Ruben Östlund. ¿Cómo reaccionamos ante situaciones de peligro? Una familia está de visita en un centro vacacional en los Pirineos cuando una avalancha sacude sus cimientos de amor, respeto y confianza. Östlund se sumerge en el debate sobre la moralidad de los instintos frente a la adversidad. Una inmersión profunda y resonante en la vida familiar y de pareja.

Wadjda (La bicicleta verde) de Haifaa Al Mansour. No sólo es la primera película filmada en Arabia Saudita, país sin industria fílmica o cines; sino que fue dirigida por una mujer en una sociedad donde las mujeres no tienen permitido no digamos votar, sino conducir un auto. La película se centra en la historia de una niña que desea una bicicleta. Algo pasmosamente mal visto. Más que un comentario político, social o de género (aunque suma los tres), la directora narra la historia desde la visión determinada y conmovedora de la pequeña Wadjda (Waad Mohammed) dispuesta a todo para conseguir su inocente objetivo, incluso a aprender a recitar el Corán.

Rogue One: A Star Wars Story de Gareth Edwards. El director de la prometedora Monsters consigue hacer la película que Lucas nunca se atrevió (o pudo hacer). La octava entrega de una ópera espacial hasta ahora más emparentada con la fantasía camp y el marketing que con la ciencia ficción. Edwards añade atmósferas inquietantes y agobiantes, guiños para fans de la wookiepedia, paralelismos políticos y homenajes a sus influencias cinematográficas. Una pieza perfecta de relojería, que no sólo es la mejor de la saga, sino que eleva el valor de todo el conjunto.

About time de Richard Curtis. No es una comedia romántica, tampoco una historia fantástica o de ciencia ficción. Hay viajes temporales y una idealización casi cursi del destino y el amor romántico, pero ambos en función de una pregunta más relevante: ¿De qué sirve viajar en el tiempo si cualquier intento por modificar la vida se vuelve caótico e incontrolable? Quizá para atrapar efímeros momentos de felicidad.

Arrival de Denis Villeneuve. El director de Sicario aborda una historia que aparenta ser una más de invasores extraterrestres. Juega con las expectativas de un público que aprendió de ciencia ficción viendo churros veraniegos y construye su narrativa interna en forma lineal. Nada es lo que parece en La llegada, una cinta que no es sobre naves extraterrestres sino sobre el tiempo, la comunicación, el dolor, la nostalgia y la soledad. En ese sentido es más cercana a Solaris que a La guerra de los mundos.

Remember de Atom Egoyan. Zev (Christopher Plummer), un sobreviviente de Auschwitz recibe una carta de un viejo amigo que le recuerda su compromiso de cobrar venganza contra el oficial que mató a su familia. En medio de la demencia senil, Zev escapa de su casa de retiro para hacerse justicia. En la trama flota un subtexto inquietante que combina la fragilidad de la memoria con la de la una civilización que aparenta sanidad escondiendo a sus monstruos.

Doctor Strange de Scott Derrickson. El superhéroe místico de Marvel funciona en los márgenes del universo que tanto ha cuidado Kevin Feige desde que tomó la batuta de los estudios. Esa marginalidad combinando el misticismo new age y la historia de origen típica de la franquicia Marvel, permite a Derrickson, talentoso director de cine de horror, aventurarse en nuevos imaginarios visuales. Un vehículo de acción visionario que funciona en muchos niveles.

Sleeping with other people de Leslye Headland. Esta extraña y deliciosa comedia se plantea la posibilidad de la relación platónica perfecta entre dos antihéroes románticos: Jake (Jason Sudeikis), el mujeriego y Lainey (Alison Brie), incapaz de permanecer fiel a su pareja. El resultado es la When Harry met Sally del nuevo milenio.

Destacadas

Populaire de Régis Roinsard, Spotlight de Tom McCarthy, Star Wars VII: The force awakens de J.J. Abrams, Cartel Land de Matthew Heineman, The best offer de G. Tornatore, The imitation game de Morten Tyldum, Capitan America: Civil War de Anthony y Joe Russo, La elegancia del erizo de Mona Achache, The Good Dinosaur de Peter Sohn, St. Vincent de Theodore Melfi, Jersey Boys de Clint Eastwood

Decepciones

I nostri ragazzi de Ivano de Matteo. Adaptación italiana de La Cena de Hermann Koch. Al quitar la estructura, punto de vista y construcción psicológica de la novela, la película se queda en lo sensacionalista.

The revenant de Alejandro G. Iñárritu. Como saga de venganza es un tanto tramposa, y aunque visualmente es casi perfecta, sus decisiones estéticas, paradójicamente, se las arreglan para sacar al espectador, haciendo un trueque entre empatía y admiración.

Irrational man de Woody Allen. La más palpable señal del deterioro creativo de uno de mis cineastas más admirados. A medio camino entre la comedia y el policial, se queda en un territorio blando intermedio.

The hateful eight de Quentin Tarantino. Los odiosos ocho es la película más autoindulgente de Tarantino, y también la más fallida. La cháchara y retórica habitual del director substituida por el doble de mala leche y la mitad del humor.

Star Trek Beyond de Justin Lin. Hay un momento en toda saga en que todas las premisas parecen haber dejado atrás la fecha de caducidad. Armada con lo que parecen remiendos de una docena de películas mejores, es la peor y más estúpida de toda la serie.

Actualización 28/12/2016, corrige nombre de película: En una versión previa de este artículo, se manejaba el nombre de la película "Sex with other people", el cual no era preciso y fue cambiado por "Sleeping with other people".

@rgarciamainou