Este artículo es muy especial por dos motivos, primero, porque es el número 500 que publico en El Economista desde hace 10 años cuando me invitaron a escribir en 2011. Agradezco a Luis Miguel González y a Roberto Salinas León la confianza. Cada miércoles he estado en este espacio con enorme gratitud, esperando que, lo que comparto en estas líneas, sirva a los queridos lectores.

En segundo lugar, porque vivimos un momento extraordinario que merece ser apreciado y valorado bajo una mirada que trasciende la vista y la razón. Celebro estos primeros 500 artículos en plena Pascua, tiempo de renovación y esperanza.  

En su Homilía durante la Vigilia Pascual 2021, el Papa Francisco nos ha recordado verdades que anhela nuestro corazón. Verdades que brillan especialmente en medio de una realidad disruptiva e incierta mientras navegamos en un México azotado y abrumado por la pandemia y bajo el yugo del peor gobierno que jamás hayamos tenido. 

Por eso más que nunca, necesitamos volver a creer y revivir la Esperanza: “Siempre es posible volver a empezar, porque siempre existe una vida nueva que Dios es capaz de reiniciar en nosotros más allá de todos nuestros fracasos. Incluso de los escombros de nuestro corazón, Dios puede construir una obra de arte; aún de los restos arruinados de nuestra humanidad Dios prepara una nueva historia. Él nos precede siempre: en la cruz del sufrimiento, de la desolación y de la muerte, así como en la gloria de una vida que resurge, de una historia que cambia, de una esperanza que renace. Y en estos meses oscuros de pandemia oímos al Señor resucitado que nos invita a empezar de nuevo, a no perder nunca la esperanza.”

El Papa Francisco nos alienta a revivir nuestra fe no sólo desde las propias creencias sino desde las acciones que siempre serán más potentes que cualquier palabra: “Aprender que la fe, para que esté viva, debe ponerse de nuevo en camino. Debe reavivar cada día el comienzo del viaje, el asombro del primer encuentro. Y después confiar, sin la presunción de saberlo ya todo, sino con la humildad de quien se deja sorprender por los caminos de Dios. Tenemos nosotros miedo de las sorpresas de Dios. Generalmente tenemos miedo de que Dios nos sorprenda. Hoy el Señor nos invita a dejarnos sorprender.”

Qué gran oportunidad nos regala la vida para animarnos sabiendo, como afirma el Papa, que “la fe no es un repertorio del pasado, Jesús no es un personaje obsoleto. Él está vivo, aquí y ahora. Camina contigo cada día, en la situación que te toca vivir, en la prueba que estás atravesando, en los sueños que llevas dentro. Abre nuevos caminos donde sientes que no los hay, te impulsa a ir contracorriente con respecto al remordimiento y a lo “ya visto”. Aunque todo te parezca perdido, déjate alcanzar con asombro por su novedad: te sorprenderá.”

Qué momento tan fascinante y oportuno para dejarnos sorprender por Dios, para revivir esa fe y esa esperanza que nos sostienen y reaniman dándonos la fuerza y la inspiración para encontrar sentido a la vida y superar cualquier prueba. Qué gran momento para recordar, tal como lo ha repetido el Papa Francisco que, con Jesús, “la vida comienza de nuevo.”

*El autor es presidente fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA). Primer Think Tank de jóvenes mexicanos y de Un millón de jóvenes por México.

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