En el peor momento, la peor tormenta y quizá el peor capitán para conducir la nave, debemos enfrentar el mayor reto histórico que ha tenido México; saldremos adelante, de eso estoy seguro, pero también que será a un costo muy alto.

Tenemos un presidente de la República fuera de la realidad, que con frases prefabricadas pretende infundir confianza, aun en contra de las medidas que sus propios funcionarios proponen; AMLO desmanteló el sistema de salud, no hay insumos, los hospitales desabastecidos,  sin suficientes respiradores y equipos para los que se agraven por el Covid-19, el único responsable será el titular del Poder Ejecutivo, y se recarga otra vez en las Fuerzas Armadas para tratar de controlar el desastre, y ocultarlo.

Nuestra moneda, cuya fortaleza presumió hace apenas unas semanas, es ahora la divisa que más se ha devaluado frente al dólar. AMLO dirá que el culpable es el coronavirus, pero literalmente el “catarrito” se convirtió en neumonía.

En una mezquina acción desde el punto de vista económico, López Obrador promovió una consulta “patito” (menos de 5% de participación) para decidir si una empresa, que tramitó todos sus permisos, que ha comprometido 1,400 millones de dólares para generar empleos y con un avance de 70%, debe continuar o no. Lo anterior, cuando ya se había demostrado que el requerimiento del vital líquido para la cervecera es apenas 0.2% del agua disponible en Mexicali.

Con decisiones como esta, el daño a futuras inversiones en todo el país, por falta de certidumbre, será irremediable si finalmente cancelan el proyecto. Mezquindad también al negar apoyos a las miles de pymes que están en riesgo de quiebra inmediata ante la emergencia sanitaria, ni siquiera facilidades administrativas para capotear el temporal; basta ver la actitud responsable de los gobiernos de Italia, Francia y España, pero también de El Salvador, Guatemala, Costa Rica; el único que tiene “otros datos” es AMLO.

Ante ello, para evitar una quiebra absoluta de miles de pymes, la destrucción de cientos de miles de empleos y la afectación a millones de familias, es URGENTE e indispensable, entre otras medidas:

Diferir los pagos de cuotas obrero-patronales al Instituto Mexicano del Seguro Social y las aportaciones al Infonavit, así como el pago de las declaraciones mensuales provisionales del ISR.

Extender el plazo de conservación de derechos en el IMSS a quien pierda su empleo.

Diferir el pago de servicio eléctrico, telefónico e Internet.

Suspender por 60 o 90 días el pago de tarjetas de crédito, extender la líneas de crédito y bajar las tasas de interés.

Diferir la presentación de declaraciones anuales de personas morales y físicas y rehabilitar la compensación universal y/o devolver de manera inmediata los saldos a favor.

Asegurar la liquidez del mercado financiero, implementar un programa de garantías que estimule créditos a empresas y acelerar los pagos a proveedores de CFE y Pemex.

Cancelar los cada vez más inviables proyectos de la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.

Concesionar y retomar el aeropuerto de Texcoco, esto daría miles de millones de pesos para atender la emergencia nacional en lugar de tirarlos a la basura.

Reconfigurar el gabinete, con personas aptas para atender la emergencia de salud y económica, desplazando a los ideólogos de escritorio, cuyos resultados han sido desastrosos.

Dejar de atacar a quienes generan riqueza para todas y todos y empleos, ningún país puede funcionar sin empresas, dado que de éstas sale el recurso para los programas sociales.

El sector empresarial de México no pide ni dádivas ni condonaciones, sólo facilidades y diferimiento de pagos, dado que esto ayudará mantener el flujo de efectivo a lo largo y ancho de México.

Mientras, en la mayor prueba de mezquindad política, en medio de la emergencia, las y los diputados de Morena, encabezados por Mario Delgado, sin presencia de la oposición, se autorrecetaron facilidades para reelegirse hasta el 2030, cobrando y haciendo campaña, en total inequidad con otros potenciales candidatos.

Han hecho lo que a quienes criticaban ni siquiera intentaron; a partir de ahora, los moralmente derrotados son ellos y eso hay que recordarlo cuando quieran hablarnos de democracia.

*Presidente de la Comisión Nacional para el Desarrollo Democrático de la Coparmex.