El Pacto por México tiene una relevancia indiscutible. Es la base para dar un salto cualitativo para aspirar a mejorar las condiciones de vida del país. Que lo hayan firmado los líderes de los partidos políticos significa que en los objetivos, todos estamos de acuerdo. Falta ver si en el curso de los acontecimientos y negociaciones de los medios para lograrlos existe igual actitud.

Independientemente de las especulaciones que motivó, lo cierto es que nuestro país tiene condiciones para usar su potencialidad. Si con 12 años de gobernanza inercial, nuestro país se situó en este año como la economía 14 en el contexto mundial, según el Fondo Monetario Internacional, y para el 2017 como la 15, al echar andar motores para una mejor dinámica, podemos avanzar más.

Si convencionalmente aceptamos la metodología del Banco Mundial de que los cuatro hilos que teje la telaraña del desarrollo económico y social son una macroeconomía estable, una microeconomía competitiva, la inversión creciente en capital humano y una vasta red de relaciones internacionales, México se encuentra bien en unas cosas; regular en otras. Se necesita remover obstáculos y resolver el gran problema de la inseguridad, que es el prioritario porque afecta todo.

México tiene una macroeconomía estable. Es motivo de halagos por parte de los organismos financieros internacionales. No hay desequilibrios porque se ha seguido una política ortodoxa; sin embargo, la inversión sigue siendo baja, lo que explica que el crecimiento económico no sea suficiente para absorber una buena parte del crecimiento de la población en edad de trabajar. Aspirar a crecer más es una necesidad, aunque, en estos tiempos, hay una limitación porque la economía mundial pasa por una etapa de crecimiento débil. Para el próximo año, el Fondo Monetario Internacional estima un crecimiento económico de sólo 1.6% para las economías desarrolladas.

Tenemos una microeconomía competitiva en algunos sectores y grandes rezagos en otros. Sobresale la productividad de la industria manufacturera, en especial la automotriz. En todo el sector industrial hay un alto contenido importado de las exportaciones, lo que significa menor valor agregado, que es el que necesitamos aumentar para generar empleo. En el sector agropecuario hay cultivos con gran éxito exportador, pero en general hay un atraso evidente, lo que explica que hemos perdido la seguridad alimenticia al importar volúmenes crecientes de alimentos. Por ello es conveniente desarrollar políticas de desarrollo productivo.

La inversión en capital humano, salud y educación, principalmente, deja mucho que desear. Hace unos días, el secretario de Educación, Emilio Chuayffet, resumía así la situación de México: Hoy, se educa para la frustración . Y en salud, los servicios básicos, esencialmente, son insuficientes. Mejorar la calidad del capital humano es prioridad porque significa entender que la sociedad del presente y del futuro es la del conocimiento. Para ello, es necesario avanzar en un Estado de bienestar con educación de calidad, capacidad de innovar, salud para todos, en un sistema de pensiones mejorado y atención a los jóvenes. La exclusión temprana de la escuela y del trabajo puede ser el mayor costo de largo plazo para el desarrollo.

La red de relaciones económicas, políticas y culturales con el mundo permite absorber experiencias y formas de relacionarnos.

Independientemente de que nuestra vecindad e interdependencia económica con EU es prioritaria, el resto del mundo tiene mucho que ofrecer en inversiones, tecnología, cultura, entre otros.