La incertidumbre comercial y arancelaria entre China y Estados Unidos durante el 2019 fortalecieron las intenciones del país asiático de incrementar sus inversiones en México para continuar atendiendo al mercado estadounidense, su tercer socio comercial y su mercado más grande.

Las negociaciones entre estas dos naciones han sido lentas, alcanzando apenas una primera fase de acuerdos comerciales, aunque no los más relevantes; lo que ha puesto a México de nuevo en una gran ventaja para capitalizar su infraestructura industrial y con ello ofrecer a los empresarios chinos de distintos sectores, su capacidad instalada en parques industriales.

Valdría la pena dimensionar de qué estamos hablando. La Inversión Extranjera Directa (IED)* de China creció más de 50 veces en las últimas dos décadas a 1.5 billones de dólares, pero América Latina sólo logró captar una pequeña porción.

Hoy, se estima que el país asiático podría ser la fuente de 75% de la IED total del mundo en los próximos 10 años.

Hoy, China cuenta con un plan de infraestructura considerado como el más importante “en la historia de la humanidad” que no sólo operaría en su territorio, sino que buscaría hacerlo en el resto del planeta.

La magnitud de estas inversiones incidirá directamente en el desempeño económico de la región latinoamericana, donde México y Brasil son los únicos que cuentan con la infraestructura, además de coincidir con las prioridades de política estratégica de China, para expandirse y llevar a otras altitudes su exceso de capacidad industrial y de inversión.

México, en especial, tiene que concentrarse en fortalecer sus relaciones comerciales con el dragón asiático para aprovechar la capacidad instalada de parques industriales que hoy suma ya más de 500 inmuebles en el país listos para recibir la operación de empresas chinas en estados de alto perfil exportador como Aguascalientes, Puebla, Querétaro, Nuevo León o Chihuahua.

El tiempo corre y el atractivo de México para China seguirá en ascenso y debe capitalizarse con prontitud dadas las constantes iniciativas del gobierno chino en el país. Por ejemplo, recientemente abrieron en la Ciudad de México la Oficina Provincial de Enlace del Consejo Empresarial México-China proveniente de la provincia de Shandong con la que esperan fomentar la innovación, la inclusión de las pequeñas y medianas empresas (pymes) a las cadenas globales de valor, así como la diversificación de mercados.

Por otro lado, tres automotrices chinas anunciaron ya su interés en México como puente para poder proveer al mercado estadounidense, a propósito de la experiencia que han acumulado los mexicanos a nivel mundial en el sector automotriz, tanto como productores como exportadores.

Sin duda, estas acciones y planes en México son un reconocimiento y un gesto de confianza del dragón asiático a la infraestructura y la experiencia de los mexicanos, por lo que es necesario aprovechar estos vaivenes en las negociaciones entre Estados Unidos y China para posicionar su infraestructura industrial y su capacidad para atender estas inversiones.

*Agencia crediticia Moody’s.

*El autor es CEO de FINSA