A pesar de que las mujeres representamos más de 50% de la población, aún no existen las condiciones económicas, sociales y políticas que nos permitan acceder a una vida de igualdad en todos los sentidos; en pleno siglo XXI el tema de equidad de género ya no debe ser visto como un asunto de justicia social, sino que debe entenderse como un tema de eficiencia, de rentabilidad y de economía, que de no atenderse seguirá frenando fuertemente el desarrollo económico.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, bajo las condiciones actuales al mundo le tomará más de 100 años acabar con la brecha de género. En este reporte, México tiene una pésima calificación con respecto al avance mundial, de hecho, una de las más bajas en América Latina, ya que ocupamos el lugar 66 de 144 países; esto es aún peor en los subíndices de Participación Económica y Oportunidades, así como el de Participación en la Fuerza Laboral, pues caemos a los puestos 122 y 120, respectivamente.

De acuerdo con el Inegi, en nuestro país sólo 71% de las mujeres mayores de 15 años ha trabajado alguna vez, lo cual significa que son más de 13 millones de mexicanas las que no conocen la vida laboral. Esto se debe, en gran medida, a la dificultad implícita en el sexo femenino para obtener un trabajo; en muchas ocasiones, esto orilla a la informalidad o a trabajos con una remuneración tan precaria que, en promedio, ganamos 30% menos que los varones.

Gracias a la reforma política, impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, la participación de las mujeres en el Congreso de la Unión ha incrementado hasta alcanzar más de 40%, pero en el resto de los espacios aún hay mucho por hacer. En México sólo existe una gobernadora, y en el nivel de secretarias de Estado, esta cifra alcanza apenas 16%, ya que la mayoría de las mujeres están en mandos medios o secretariales. Lo mismo sucede con quienes participan en la toma de decisiones en los altos niveles del sector empresarial, en donde tenemos el peor coeficiente de mujeres en consejos de administración de América Latina.

Por ello, la inclusión de la mujer en la vida económica así como asegurar espacios de liderazgos deben ser tareas prioritarias en la agenda política y social, ya que esto nos permitiría crecer de 3 a 5 puntos porcentuales del PIB. La brecha entre hombres y mujeres es un problema estructural, que se encuentra inmerso en la cultura y en el accionar de México; por lo tanto, es trabajo de las instituciones, de los legisladores y de los gobiernos trabajar por revertir esta situación.

En medio de este contexto complicado para el género femenino, surgen propuestas como las de mi paisana y amiga, Gina Trujillo Zentella, candidata a gobernadora por el estado de Tabasco, que demuestra que sí hay mujeres capaces en México, con el liderazgo necesario para tomar una responsabilidad tan grande como lo es dirigir un estado estratégico para el sureste mexicano.

Así que, este viernes a primera hora, una servidora y un grupo de mujeres talentosas que hemos tenido importantes responsabilidades en la vida pública y política nacional —como Beatriz Paredes, Hilda Flores, Lorena Cruz y Laura Barrera— acompañaremos a Gina, refrendándole nuestro total apoyo a su proyecto, convencidas de que hoy más que nunca nuestro país necesita mujeres pugnando por un mejor futuro para todas, y construyendo el México que nos merecemos.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

*Candidata a Diputada Federal Plurinominal en la Tercera Circunscripción Electoral por el Estado de Tabasco y expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.