México ha iniciado su camino rumbo al Mundial de Brasil 2014 y la primera consigna es que no jugará sus partidos como local fuera del Estadio Azteca. Lo que le permitirá tener más de 800,000 seguidores en casa.

Pensando en que la Selección de José Manuel de la Torre califique esta primera ronda y esté en el Hexagonal final, México disputará entonces ocho partidos en el Coloso de Santa Úrsula y, con ello, habrá una derrama económica, sólo por la taquilla, de 452.6 millones de pesos aproximadamente.

Ver al Tri en el Estadio Azteca tiene un ticket promedio de 690 pesos. Lo vimos en el duelo de Guyana: el más barato fue de 160 pesos y el más caro llegó a los 1,000. Para aquel partido, de los 70,000 aficionados que estuvieron presentes sólo 22,000 fue con boleto pagado. El resto, cortesías.

Tan sólo ante el rival caribeño, el más débil en teoría, la Federación Mexicana de Futbol recibió 15.1 millones de pesos por boletería.

Si bien es cierto que la taquilla de las eliminatorias no es el concepto más fuerte de ingreso para la FMF, también es verdad que podría aportar una buena cantidad de dinero, poco esperada, quizás.

El reto de ser la afición que más apoya en casa

En el pasado proceso eliminatorio rumbo a Sudáfrica 2010, ninguna otra selección en el mundo convocó más aficionados a su estadio que México. La FIFA reportó 735,000 aficionados en los partidos de la Selección como local.

En cifras promedio, esto quiere decir que El Tri convocó por duelo poco más de 91,875 aficionados. Si cerramos esa cifra a 92,000 para este proceso rumbo a Brasil 2014, sería un total de 736,000.

Si bien es cierto que este dato influye el monstruo que es el Azteca, resulta importante que se aproveche la condición de local. Y la afición también juega en este proceso eliminatorio.

De esto último tenemos ejemplos claros con El Salvador, Honduras, Costa Rica, que siempre aprietan a México cuando van a su respectiva casa.

La Euro de los problemas

Racismo, violencia, intolerancia..., es la imagen que se ha proyectado al mundo tras los primeros días de la Eurocopa en Polonia y Ucrania.

Holanda y República Checa han sido las naciones que han vivido el racismo contra algunos de sus jugadores de color. Ayer Polonia y Rusia se enfrascaron en una batalla previa al partido: la policía tuvo que controlar con gases y tanques de agua.

No ha sido una Eurocopa tranquila para las naciones sedes. Ya desde hace dos años, Michel Platini había solicitado que se resolviesen los problemas de racismo en los estadios polacos y ucranianos, lo que no ha ocurrido.

Pero, además, el jefe del futbol europeo soltó hace un año una frase que va a tendencia a cumplirse: Me equivoqué en otorgarles la sede .

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