En el contexto del Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información que se celebró ayer 17 de mayo, vale la pena echar un vistazo a lo que algunos países se han propuesto hacer para lograr que sus habitantes no solo tengan acceso a redes de banda ancha, sino que ese acceso sea a redes de alta velocidad, a precios cada vez más asequibles, y fundamentalmente, que ese acceso sirva a la gente para facilitarle su desenvolvimiento en la vida, primero, mejorando sus habilidades para aprovechar al máximo el entorno digital, y con ello, que pueda tener un mejor acceso al conocimiento y la cultura, que también pueda realizar transacciones comerciales y financieras mucho más ágiles y seguras, y desde luego, que pueda tener acceso a servicios de salud o servicios que presta el gobierno, también de manera ágil y segura, por citar algunos.

Por ejemplo, los países que integran la Unión Europea se han puesto como meta que para el año 2025, todos los hogares europeos tengan acceso a redes de banda ancha a velocidades de al menos 100 megabits por segundo. De igual forma, tienen como objetivo que todos los motores socioeconómicos como son escuelas, universidades, centros de investigación, centros de transporte, hospitales, administraciones públicas y empresas que dependan de las tecnologías digitales, tengan acceso a conectividad de al menos un gigabit, que equivale a cuando menos 940 megabits por segundo. También se han impuesto metas en cuanto a cobertura de redes móviles 5G para que haya cobertura ininterrumpida en todas las grandes áreas urbanas y en todos los tramos carreteros.

En Estados Unidos, dentro del paquete de dos trillones de dólares americanos que el presidente Joe Biden ha propuesto al Congreso de ese país para inversión en infraestructura, para impulsar la recuperación de la economía de nuestro vecino del norte, se incluyen 100 mil millones de dólares a invertir en los próximos ocho años en el despliegue de la infraestructura de banda ancha necesaria para garantizar que todos los estadounidenses tengan acceso banda ancha de alta velocidad, incluyendo el 35 por ciento de la población rural que hoy no tiene acceso a este servicio en aquel país. Para dar una idea de la prioridad que el presidente Biden le está asignando a este objetivo, basta ver que nombró a la vicepresidenta Kamala Harris como la encargada de liderar los esfuerzos en materia de conectividad. Se espera que este plan de infraestructura sea aprobado hacia finales de este año.

Estos son solo dos ejemplos de planes o programas que algunos países que tienen claro que no pueden pretender avanzar hacia mejores estados de bienestar si primero no se aseguran que su población tenga acceso ininterrumpido, a precios razonables y en todos lados, a redes de banda de alta velocidad, y que además tenga las habilidades para sacarle el mejor provecho a esa infraestructura y todo el ecosistema de servicios, aplicaciones e información que ahí se puede encontrar.

Desafortunadamente, para el caso de México no hay nada de que hablar en cuanto a los planes del gobierno del presidente López Obrador. No hay una propuesta seria para lo que bien podría llamarse la “Cuarta Transformación Digital”. Por ejemplo, para escribir este artículo, revisé el contenido de la página de la Coordinación de Estrategia Digital Nacional y tristemente no encontré información relevante que de una idea clara de planes concretos y ambiciosos de la actual administración para impulsar la conectividad de todos los mexicanos a redes de alta velocidad y para lograr que obtengamos el mejor provecho de esa conectividad.

No hay metas en cuanto a una velocidad de acceso mínima para tal o cual año o de cobertura de redes móviles 5G, por citar algunos ejemplos. Se trata de una política que conforme a la Constitución, corresponde al Poder Ejecutivo, pero en los casi tres años de 4T, realmente no ha habido nada. No hay idea, no hay rumbo. Así no hay futuro. Para México fue un triste Día de la Sociedad de la Información.

@GerardoFloresR

Gerardo Flores Ramírez

Experto en telecomunicaciones

Ímpetu Económico

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