Tras conocer el impacto que tuvo el terremoto de 5.1 grados Richter en la provincia de Lorca, en España, me quedé, seguro como muchos de los mexicanos, en shock, pues apenas la semana pasada, el jueves, sentimos un sismo de la misma intensidad en el país.

Y afortunadamente en México, no hubo desgracias que lamentar.

Enseguida recordé un reporte del Foro Económico Mundial (WEF), del que di cuenta en el impreso de El Economista, del 29 de abril pasado, donde los expertos internacionales destacaron que el gobierno mexicano ha sido uno de los que más avances han logrado para aplicar una exitosa cultura preventiva ante los terremotos.

Al interior del reporte titulado Un panorama de la administración del riesgo de desastres naturales, especialistas del WEF evidenciaron que al ser un país proclive a sufrir este tipo de eventos, se han desarrollado una serie políticas públicas y regulaciones que han promovido códigos de edificaciones más seguras y de materiales más resistentes.

Cuando yo leí estas observaciones, también me mostré escéptica, pues de pronto me dejo cegar por el pesimismo de la llamada opinión pública , donde todo son críticas y observaciones negativas a los gobiernos de cualquier partido.

Sin embargo, doce días después de haber reportado los hallazgos del informe del Foro, veo la gran ventaja que tenemos en México, de que las autoridades –ignoro exactamente quienes- hayan promovido cambios que nos han protegido de sismos de importante intensidad.

En el análisis del WEF, especialistas del organismo precisaron que ésta mejor gestión de riesgos de México se observa al haberse reducido significativamente el número de víctimas mortales y de daños en las construcciones desde el terremoto de 1985, hasta el de Colima del año 2003. Así que en México las autoridades sí saben aprender las duras lecciones que les han impuesto.

El terremoto de 1985 sirvió como una llamada de atención para la planificación de desastres naturales en todo el país. México ha dado pasos importantes en la solución de riesgos de terremoto, junto con la mejora de control y difusión de códigos de la construcción, así como la serie de programas educativos que aplican para generar una cultura de protección , refirieron.

En el mismo documento, presentado durante la Reunión de América Latina del Foro Económico Mundial, destacaron también la oportuna contratación del bono de catástrofe con el Banco Mundial, del que México fue uno de los primeros clientes.

Gracias a esta especie de seguro que tiene contratado el país con el Banco, en un remoto caso de que se presente un meteoro de importantes dimensiones, el Banco pagará una especie de prima de riesgo al país, que le ayudará en las tareas de la reconstrucción.

Yo estaba en un sexto piso cuando comenzó el temblor de 5.1 grados Richter del jueves pasado. Y ni se dañó el edificio, ni hubo víctimas que lamentar en la ciudad de México ni en Guerrero, donde se fijó el epicentro del movimiento.

Obviamente es una pena lo que ha pasado en la hermosa y entrañable España. Una gran pena. Pero creo que sería pertinente que todas las autoridades del mundo asuman medidas preventivas pues, con estas facturas que nos está pasando la naturaleza, cualquier país ha quedado expuesto a desastres naturales que como en España, no ocurrían desde hace 50 años.