Aunos meses de las elecciones me encuentro con muchos mexicanos que dicen estar preocupados por el futuro. Cada uno repasa una lista interminable de temas que preocupan más de lo que ocupan. Yo pregunto, ¿qué estamos haciendo para canalizar ese sentimiento que en ocasiones termina paralizándonos en vez de motivarnos a actuar? Los mexicanos tenemos un problema de consistencia. Pensamos una idea, expresamos otra y hacemos exactamente lo contrario. A muchas de las personas que escucho quejarse les propongo una alternativa para involucrarse y participar de manera distinta y la respuesta que, en muchos casos dan, reafirma nuestra decisión de seguir igual. No tengo tiempo, estoy muy ocupado, en mi tiempo libre lo intentaré .

El ritmo tan acelerado de vida, los problemas cotidianos y la rutina abrumadora son pretextos perfectos que terminan encerrándonos en una burbuja que nos aísla del resto de la sociedad. En ocasiones llegamos a pensar que esa burbuja es la realidad absoluta y nos olvidamos de que México es más grande que ese pequeño espacio en el que muchas veces preferimos acomodarnos para no tener que comprometernos.

No podemos cometer el error de ir tan rápido por la vida que se nos olvide quiénes somos y en dónde estamos. México no es una realidad que se pueda o deba posponer, no podemos pensar que los problemas propios o ajenos alguien más los resolverá. En tiempos electorales resulta muy cómodo pensar que la tarea de analizar y elegir es de todos menos mía. Estamos a unos días de que empiecen las campañas y con ellas una dinámica aún más compleja. A partir de entonces, los candidatos de todos los partidos y a todos niveles empezarán a hacer más y más ruido para saturarnos de promesas e inundarnos de propaganda. ¿Dónde quedará la voz de los ciudadanos? ¿Estamos preparados para actuar de una manera distinta a la que hemos estado acostumbrados?

Aún estamos a tiempo de escribir una historia diferente. Vivimos un momento muy oportuno para abrir los ojos, unirnos y hacer de México nuestra gran prioridad durante los próximos meses y años. Tenemos que darnos cuenta de lo mucho que podemos lograr si esta vez decidimos caminar juntos, sin importar ninguna diferencia. Que nuestro punto de encuentro sea comprometernos con México hoy, no mañana ni pasado.

Si queremos ser diferentes demostremos que, efectivamente, primero está México. No dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy.

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