Con tal de mantener a su público cautivo y su electorado aplaudiendo, el presidente es capaz de todo, incluso de negar la realidad, de callar o de engañar.

México no miente, está permanentemente de luto, por las mujeres asesinadas, los periodistas acribillados, los niños explotados y abusados, los miles y miles de desaparecidos y los que aparecen en fosas por todo el país después de haber sido torturados y masacrados.

México no miente. El país está dolido por tanta violencia, innumerables secuestros, robos y violaciones, por la corrupción que no cesa y la impunidad que arrasa parejo. Las cifras están ahí, son contundentes y escandalosas; no se reducen, no dejan de alarmar.

Los números que avergüenzan al país se parecen mucho a los de las zonas en guerra o a los de estados fallidos, ahí donde no hay autoridad capaz de poner orden ni garantizar la vida. Porque parece que la vida cada día vale menos o en algunas zonas no vale nada.

México no miente. La realidad nos confronta cada día. La sangre sigue derramándose y manchando manos de autoridades municipales, estatales y federales. Pero ahí no acaba el problema, se agrava.

Con tal de mantener a su público cautivo y su electorado aplaudiendo, el presidente es capaz de todo, incluso de negar la realidad, de omitir, de callar o de engañar, saliéndose por la tangente mientras repite: “yo tengo otras cifras”.

Contradice a su propio gabinete. Son las cifras oficiales las que desafía, es a sus seguidores a quienes no deja de manipular para tenerlos contentos, hipnotizados, comiendo de su mano. No reconoce, no entiende, no dimensiona de qué tamaño es la amenaza ni el riesgo que corre su propia administración con sus promesas, hasta ahora incumplidas, cuando se trata de defender la vida y garantizar la seguridad de todos los mexicanos.

México no miente, el presidente sí. Cuando dice que la violencia ha disminuido, que los delitos van a la baja, que la seguridad está mejorando. México sufre, llora, pide a gritos un cambio de estrategia en seguridad, una guardia nacional con mando civil no militar.

Todos merecemos vivir y vivir en paz, todos merecemos que nuestros derechos sean protegidos, que nuestra seguridad y la de nuestras familias sea plenamente garantizada. Eso no ocurrirá en la medida en que tengamos un presidente que se niega a ver la realidad como es y que, en cambio, busca imponer una serie de mentiras como si repetidas mil veces fueran a convertirse en verdad.

México no miente. Es hora de unirnos y exigir, primero, que nos hablen siempre con la verdad para que podamos vigilar cada palabra, cada decisión y cada política orientada a mejorar nuestra calidad de vida. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de ser víctimas de la propia realidad, o del gobierno.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.