El Foro Económico Mundial celebró una edición más de su reunión Global de Consejos del Futuro (GFC, por sus siglas en inglés) en la que se considera la sesión de brainstorming más grande del mundo. Hace dos años tuve el honor de asistir como miembro de la red de expertos del foro y resultó una experiencia reveladora y fascinante.

Cada año, las mentes más brillantes en distintas disciplinas se reúnen para conversar y plantear al foro su visión sobre el futuro de la energía, los sistemas financieros, la economía digital, la geopolítica, el comercio mundial, la inversión, el futuro del trabajo, del entretenimiento, del Internet de las Cosas, etcétera.

Más de 40 consejos temáticos en todas las áreas plantean soluciones a los problemas que nos afectan a todos. Cuando el presente y el futuro se vuelven tan desafiantes por la velocidad a la que todo sucede, resulta doloroso que México esté ausente de esa conversación global y, peor aún, que aún estemos peleando batallas que debieron haberse ganado hace varias décadas.

En México, el futuro está secuestrado. Las decisiones desafortunadas del gobierno están provocando mayor incertidumbre y condiciones más adversas para todos. Mientras la mayoría de los mexicanos subsista en una pobreza que tiende a multiplicarse porque las políticas actuales ahuyentan la inversión y desaceleran la economía y la creación de empleos de manera dramática; mientras se cancelan proyectos que podrían generar más trabajo y aumentar la confianza; mientras la violencia sigue creciendo y el orden democrático es vulnerado desde el poder; cada día que pasa, nuestro futuro queda secuestrado.

Son millones los mexicanos que no pueden imaginar el futuro porque sobreviven al día, porque les resulta imposible pensar en algo mejor cuando todo parece estar en su contra mientras el gobierno les roba la posibilidad de aspirar a una vida mejor y sólo les da migajas.

Un mejor mañana resulta inexistente, está demasiado lejos para aquellos que son utilizados por el gobierno como clientelas electorales porque los enredan y manipulan para saciar ambiciones políticas que no tienen límite.

Mientras la educación siga secuestrada y vivamos entre cortinas de humo, mientras no podamos ser más creativos porque el miedo y la incertidumbre aniquilan la creatividad y cualquier posibilidad de reimaginar este país, seguiremos hundiéndonos en una espiral negativa.

¿Cómo podemos empezar a imaginar y dar forma a un futuro mejor para todos? El primer paso es romper la indiferencia, ser más solidarios con quienes menos tienen, explorar nuevas posibilidades compartidas, abrir nuevos caminos y trabajar colaborativamente empezando a identificar todo aquello que nos une, que es mucho más fuerte que todo lo que puede dividirnos. Liberemos nuestro futuro para que sea realmente nuestro y no dependamos de ningún gobierno en turno. ¡Aún estamos a tiempo!

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.