Desde hace siete años, estudiantes mexicanos en el noreste de EU se reúnen cada año para generar un espacio de diálogo y discusión sobre los temas más relevantes de México. Convergencias se ha convertido en el lugar de encuentro entre estudiantes, académicos, políticos y hombres de negocio.

Hace unos días tuve el honor de participar como conferencista en Convergencias 2014, encuentro organizado por estudiantes mexicanos en la Universidad de Yale. El tema fue México emergiendo. Empezando con una reflexión sobre el entorno político, siguiendo con la discusión sobre el rol de nuestro país en la arena global y terminando con los principales retos públicos, la conferencia fue una gran oportunidad para reafirmar lo que esta generación está construyendo.

Es importante reconocer los cambios que, para bien, se están generando dentro y fuera de México. Los medios internacionales mantienen el optimismo que ha surgido a partir de momentos noticiosos como el Pacto por México, la aprobación de las reformas (principalmente la energética) e incluso la detención del Chapo Guzmán.

Sin embargo, para poder entender y aprovechar mejor las oportunidades, tenemos que reconocer objetivamente los riesgos y las amenazas que, de no ser atendidas contundente y sistemáticamente, podrían hacer del momento mexicano un simple espejismo.

El análisis de lo bueno, lo malo y lo feo nos lleva a pensar más allá de lo evidente. Los jóvenes que participamos en esta discusión nos preguntamos si México realmente está emergiendo para posicionarse en el mundo como una potencia capaz de resolver sus problemas de raíz o simplemente estamos siguiendo una narrativa que podría convertirse en una promesa incumplida e inconclusa.

Nos inclinamos a pensar que tenemos todo para ser una potencia. Nuestro optimismo es idealista y realista, pues se funda en la decisión de asumir nuestra responsabilidad para hacer lo que a cada uno nos toca. Es esperanzador ver el compromiso de jóvenes tan talentosos que, tras formarse en las mejores universidades del mundo, están dispuestos a regresar para aplicar su conocimiento y experiencia en nuestro país.

Yale fue testigo de una generación que, a diferencia del pasado, entiende que el futuro de México no está definido, ya que cada uno de los mexicanos, sin importar la edad o condición, podemos y debemos construirlo. Gracias a la Organización de Estudiantes Mexicanos en Yale por generar este espacio que nos permite reafirmar nuestra convicción.

Twitter: @armando_regil