Frente a los inversionistas internacionales, en términos económicos, México tiene dos rostros.

Uno de ellos muestra un semblante confiable. El otro genera preocupación.

El primero es el del gobierno mexicano, que en el estreno de un nuevo presidente de la República: Andrés Manuel López Obrador, propone un cambio de régimen, aunque en lo económico mantiene la ortodoxia en la disciplina fiscal y estabilidad macroeconómica.

El segundo es el de Pemex, la petrolera mexicana que tiene una pesada deuda, superior a 100,000 millones de pesos, una marcada caída en su plataforma de producción y enormes retos por superar, incluido un viraje de la nave que cursaba por los mares de la reforma energética del gobierno previo.

Ambos retos fueron vistos el fin de semana pasado en Nueva York por una centena de inversionistas, que originalmente fueron convocados por el equipo de gobierno de López Obrador, encabezado por el titular de las finanzas públicas, Carlos Urzúa.

Equipo económico: debut

La intención era muy clara. Se trataba de presentarse ante la comunidad de inversionistas como nuevo gobierno, con un equipo económico totalmente distinto al de los últimos 18 años.

La idea era presentarse temprano, apenas iniciado el año, pero ya con una batería de señales positivas: un Paquete Económico que prevé superávit, responsabilidad fiscal, respeto a la autonomía del banco central, coberturas petroleras contratadas y un programa de impulso al sector financiero coordinado con el banco central y los bancos privados. Además con un avance en la renegociación de los bonos del aeropuerto en Texcoco, y la nominación de un par de subgobernadores: Jonathan Heath y Gerardo Esquivel, para el Banco de México, en curso de ser ratificados por el Poder Legislativo.

Fue terso el primer contacto de Urzúa —y sus principales colaboradores, el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, Alejandro Gaytán, economista en jefe, y Gabriel Yorio (quien operó el tema de los bonos del aeropuerto), jefe de la Unidad de Crédito Público— con los inversionistas.

Los inversionistas prácticamente ni hicieron preguntas respecto del paquete de temas que presentó el equipo hacendado mexicano.

Hechos: inversionistas

En cambio, las baterías se enfocaron en el director financiero de Pemex, Alberto Velázquez, y obviamente la situación financiera de la principal empresa de México. El mensaje que llevaba el funcionario de la petrolera era muy sencillo pero parecía más una promesa: Pemex vuelve a la normalidad después de muchos años de mala administración.

Sin embargo, los exigentes y descarnados hombres de negocios financieros demandaron hechos, cifras concretas.

Acotado por la imposibilidad de presentar el Plan de Negocios de Pemex, sujeto a ser conocido primero por el consejo de administración de la petrolera en México, el funcionario se habría quedado corto ante las expectativas de los inversionistas.

No quedaron satisfechos: se reflejó en el aumento del rendimiento de los bonos de Pemex.

Flujo, la preocupación

Para el subsecretario Herrera, el principal foco de preocupación de los inversionistas sobre Pemex es el flujo de la compañía.

Lo que preocupa a los inversionistas internacionales sobre Pemex, es que la carga tributaria que tiene el gobierno sobre la empresa es tan alta que la deja sin flujo, reconoce.

El funcionario mexicano admite además que México tiene que seguir exportando petróleo.

Sus palabras responden a preguntas directas sobre si hay preocupación entre los inversionistas por el potencial cambio de modelo —anunciado por López Obrador— de exportador a refinador.

México, dice, tiene que seguir exportando petróleo. Lo que en realidad les preocupa es la elevada carga tributaria que tiene Pemex y el reducido margen de flujo que conserva.

En pos del crecimiento

El subsecretario afirma que el Programa de Impulso al Sector Financiero apunta hacia la procuración de una tasa de crecimiento más alta.

Hacer crecer a la economía por encima de la tasa de 2%, es uno de los retos más importantes.

Es muy difícil, reconoce, pensar en alcanzar un mayor grado de desarrollo del país, con un crecimiento de ese nivel.

Recordó que se han seguido distintos caminos para lograr romper ese crecimiento de inercias.

Entre otros, se ha registrado la aplicación de las reformas estructurales.

El nuevo gobierno considera importante profundizar el sector financiero, para impulsar el crecimiento económico.

Y destaca algunos números. En México solamente 37% de los mexicanos tiene una cuenta bancaria, más de 80% de las transacciones se hace en efectivo.

En ese renglón, los indicadores de México se parecen a los de Nicaragua, en cuanto a los servicios bancarios básicos.

En lo que respecta al mercado de valores, el número de empresas que están listadas en Bolsa, la penetración es muy baja.

En México hay 147 empresas listadas en Bolsa. En Chile, hay alrededor de 250 empresas listadas en Bolsa, cuando se trata de una economía 10 veces más chica que la mexicana.

Aunque no tienen claro todavía cuál será el impacto potencial en el crecimiento económico, lo cierto es que apunta a que se logre no sólo un mayor crecimiento económico sino un desarrollo más equilibrado. Lo cierto es que ambos rostros reflejan la realidad de México. Ojalá el nuevo gobierno se aplique en el fortalecimiento de Pemex.

ATISBOS

CRISIS.- El presidente de la Comisión Nacional Agropecuaria, Bosco de la Vega, declaró que el sector agropecuario ya registra una crisis derivada de la falta de gasolina. Las pérdidas alcanzan ya 5,500 millones de pesos y si se extiende el fenómeno podrían registrarse pérdidas por más de 3,000 millones de pesos cada semana.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.