Desde hoy todo será diferente, el puntero en las encuestas y opositor desde hace ya más de 18 años, Andrés Manuel López Obrador, es casi el seguro ganador de la elección presidencial. Muchos mexicanos le otorgarán su voto creyendo en su oferta de un cambio, por el hartazgo que provoca la actual administración y la clase política. Terco y obcecado, quizá fue el único que siempre confió en el buen destino de su lucha.

Todo será diferente porque los profetas del apocalipsis vislumbran una debacle nacional, la venezolanización se asoma a la ventana del destino nacional, o al menos eso es lo que los políticos del Frente y de la coalición Todos por México nos advierten. Para otros, todo será igual pues los problemas de México devienen de décadas y será complicado que la presencia de un político que se dice diferente baste para enrutar al país al cambio, al final, de noche todos los gatos son pardos.

Será igual o diferente, dependiendo de  los ojos con los que se observen los resultados, los mexicanos están votando con el hígado más que con la cabeza, el cambio que se asoma es más bien resultado del enojo, de la decepción y de la poca oferta política, los ciudadanos simplemente están seguros de algo, ya no desean continuar por el mismo camino sea cual sea el resultado del cambio.

Sin embargo, algo sí fue diferente en este proceso, la opinocracia, algunos, muy seguros de su poder desdeñaron la tendencia siempre al alza de AMLO, apostaron a su estancamiento y fracaso, al final no fueron tan buenos comunicadores, los lectores omisos a su mensaje sostuvieron a la única opción que les ofrecía un cambio. Nuevos y disruptivos líderes de opinión ganaron el mensaje, John Ackerman, Fernández Noroña y Paco Ignacio Taibo II resultaron más eficientes pese a que acarrearon algunos problemas a la candidatura, debido a la facilidad con la que caían en el juego de la intolerancia propuesto por sus adversarios.

La teoría del caos se alimenta de la incertidumbre, pero el mundo ya es incierto, el resultado de la elección, sujeto por los brazos de la institucionalidad mexicana, guardará el buen destino de la nación y ceñirá las ambiciones de poder de unos y los deseos catastróficos de otros. Ahora es turno del INE, el hoy guardián de la democracia y el que nos deberá brindar la certeza institucional que tanto anhelamos.

México nos necesita calmos a todos.

@ErosalesA

EliseoRosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.