México va cumpliendo una a una las exigencias de EU para salir de la Watch List, pero si no impulsamos innovación, el beneficio será muy limitado.

Es claro que al final del presente sexenio hubo un apriete de tuercas sobre la posición de México en torno a la defensa de la propiedad intelectual. Lo malo es que esos pasos no van paralelos con esfuerzos para elevar en el ranking mundial de innovación donde estamos en el número 79 siendo la décimotercera economía del mundo.

Por cierto que hablando de innovación, vale la pena revisar lo que la Cepal busca empujar pues ha detectado un área de oportunidad para Latinoamericana en la generación de los fármacos del futuro. Y es que conforme la tendencia de la industria innovadora donde se encarece cada vez más la salida de nuevos medicamentos y no se logran sacar al ritmo en que están venciendo, en el futuro los esfuerzos se dirigirán hacia buscar centros de innovación en vez de centros de producción, y ahí pueden entrar los países latinoamericanos.

De esto y otros puntos se planteó en el evento Oportunidades para la Integración de la Genómica a la Economía de México -inaugurado por el director adjunto de Cepal Juan Carlos Moreno-, y donde el extitular del Inmegen Gerardo Jiménez, como la académica Marta de los Ángeles Pozas, del Colegio de México, hablaron sobre cómo aprovechar las tecnologías emergentes e innovación en el desarrollo económico.

Pero regresando al tema de respeto a propiedad intelectual, el gobierno panista, ya en su recta final, ha cedido en todos los temas incluso algunos analizados desde hace décadas que solían ser contrapeso en las negociaciones con Estados Unidos.

Todos los asuntos tienen que ver con protección a la innovación, pero en particular con protección a las patentes de fármacos innovadores.

En cuestión de dos meses, México ha accedido a implantar Data Protection, pendiente desde la firma del TLC hace 18 años; para ello Cofepris acaba de establecer reglas de protección de datos para que los fabricantes de genéricos no usen la información no divulgada sobre nuevas entidades químicas relacionada con pruebas clínicas para demostrar que un medicamento patentado es eficaz y seguro. Algo que las farmacéuticas multinacionales venían pidiendo desde hace mucho.

También México recién se incorporó al Tratado sobre el derecho sustantivo de Patentes de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) que se examinaba desde el 2006.

Además, se concretó la extendida aplicación del llamado Linkage, es decir la vinculación entre autoridad sanitaria, Cofepris, con autoridad de propiedad intelectual, IMPI. Esta vinculación se extendió ahora a las patentes de formulación o combinaciones –antes sólo se incluían las de sustancia activa- dentro de la gaceta del IMPI que Cofepris debe consultar antes de autorizar un nuevo genérico.

Adicionalmente ya se prepara un proyecto para una legislación secundaria en materia de derechos de autor para una mayor protección de películas.

Con esto, el presente gobierno considera que está haciendo todo para salir de la famosa lista negra Watch List y abrir la llave de la inversión, pero ello se sabrá hasta abril del 2013 cuando sea la nueva evaluación estadunidense. Esto nos recuerda la Certificación de los 80s cuando EU evaluaba si el resto del mundo hacía un correcto combate contra el narcotráfico, y de ello dependía que recibiera apoyos e inversión.

Un punto adicional es que todas las acciones a favor de propiedad intelectual se hacen ya a final de sexenio, y se prevé que el gobierno entrante las respete y continúe, pero aún está por conocerse la línea diplomática del gobierno priísta, en medio del ACTA, el TPP y un intenso reacomodo mundial.

La mayor piratería no está en medicinas

Hay que decir que con todo, y pese a que los controles reglamentarios como vemos se están estableciendo en el ámbito farmacéutico, el mayor problema de piratería en México se centra en productos como CDs, música, películas, software, ropa, etcétera. Y ello se reconoció en el Foro que sobre el tema organizó la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), junto con la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID), el Colegio de Abogados de México y la Facultad de Derecho de la UNAM. Ahí Mikel Arriola, de Cofepris, fue claro al decir que en fármacos la mayor ilegalidad se da en venta de muestras médicas (más del 50%), caducos y fármacos robados o extraídos de instituciones públicas. Y apenas 1.10% son medicinas falsas y adulteradas.

Resbalón de AMIIF

Por cierto, tras el evento mencionado de AMIIF se armó la de San Quintín en la industria farmacéutica pues todo procedió muy bien en el Foro, pero el comunicado repartido a los medios iniciaba con datos erróneos y exagerados (que 6 de cada 10 medicamentos vendidos en México eran falsos, imagínese), y justo fueron esos datos con los que se cabeceó la nota en prácticamente todos los periódicos (no en El Economista, cabe mencionar).

Y al siguiente día tanto AMIIF como Anafam –que agrupa a la industria de genéricos- tuvieron que salir con sendos desplegados aclarando que los fármacos falsificados en México representan máximo 10%.

@maribelrcoronel

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