Aunque el relevo presidencial será hasta el próximo 1 de diciembre de este año, el presidente de la República, Felipe Calderón, ya se está despidiendo.

Van dos veces que se despide ante públicos distintos: primero, con los banqueros en su convención de Acapulco, y segundo, durante la toma de posesión de Gerardo Gutiérrez Candiani al frente del Consejo Coordinador Empresarial, durante la 30 Asamblea de ese organismo.

Y ambas audiencias, hay que decirlo, le aplaudieron incluso de pie, luego de su alocución centrada más en el análisis del comportamiento de la economía mexicana durante su mandato.

El recuento presidencial destacó que la economía mexicana ha resistido dos de las crisis económicas internacionales más severas de la historia moderna.

Crecimiento, a contracorriente

Y no sólo las ha resistido, sino que en contraste con el mundo desarrollado, mantiene tasas de crecimiento económico superiores a las de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y bajos niveles de déficit y de deuda.

De hecho, México registra tres años consecutivos de crecimiento económico y ha aumentado 15 % su tamaño en ese lapso.

Son los tres años de mayor crecimiento económico registrado en México desde la década de los 70.

Si México continúa así y registra una tasa de 3.6%, será el segundo país con mayor tasa de crecimiento de la OCDE.

Pero si se logra el pronóstico alto del Banco de México y registra una tasa de 4.25%, México será el país que más crezca entre los países integrantes del Club de Ricos, auguró el Primer Mandatario.

Fue un discurso muy largo y pleno de datos; los empresarios y banqueros le reconocieron al presidente Calderón su trabajo en materia económica, con sonoros y prolongados aplausos.

En esencia, en ambos casos, el Jefe del Ejecutivo destacó el comportamiento positivo de la economía nacional y su contraste con las economías de los países integrantes de la OCDE.

El valor de la estabilidad macro

El mensaje estuvo centrado en el valor de la estabilidad macroeconómica y el valor que tiene mantener un déficit público reducido, a pesar de los costos políticos que implica.

México observa un déficit de 2.4% incluyendo la inversión de Pemex; en tanto que el promedio de los países de la OCDE es de 6.6 por ciento.

La deuda promedio de México es de 32% del PIB, mientras que el promedio es de 63% entre las naciones de la Organización.

El propio Mandatario recordó que, al estallar la crisis, hubo quienes propusieron elevar el déficit público, y contrastó con las economías que siguieron tales políticas y hoy están hundidas en el endeudamiento y la recesión económica.

Es decir, el mensaje político es muy claro: la estabilidad macroeconómica es clave para superar el adverso contexto internacional.

En virtud de la estabilidad y responsabilidad fiscal, México ha logrado superar dos de los coletazos más importantes que han generado las crisis económicas internacionales, la de 1994 y la actual crisis europea.

Incluso de ésta última, tanto los efectos como las consecuencias en materia de empleo y pobreza han sido diferentes.

Mayor resistencia y recuperación rápida

La crisis del 94 generó una pérdida de 10% de la plantilla laboral registrada en el Seguro Social.

Mientras que hasta ahora, con el estallido de la crisis europea, México ha perdido sólo 2% de sus empleos y lo recuperó al año siguiente.

En el año 95, el impacto de la inflación impulsó las tasas de interés a más de 100 por ciento.

En la crisis actual, la banca mantiene sus tasas en niveles pagables y al mismo tiempo continúa prestando.

La pobreza extrema, medida en términos de ingresos, entre 94 y 95 aumentó de 21 a 37%, es decir, un aumento de 76%; mientras que entre el 2008 y el 2010 la variación fue de cuatro décimas.

Entre el 2008 y el 2009, la desigualdad en México no sólo no aumentó, sino que se redujo, desde cualquier indicador que se compare.

Las cifras presidenciales, la verdad, son irrebatibles, aunque también es irrebatible el hecho de que México requiere alcanzar tasas de crecimiento de su PIB de 6% en promedio anual.

CUENTOS VERAS

En el negocio aeronáutico, la atención se ha centrado en la larga historia de intentos fallidos por reestructurar y echar a volar nuevamente a Mexicana de Aviación. Pero no hay que dejar de observar a Aeroméxico, que desde su adquisición por los inversionistas encabezados por José Luis El chacho Barraza, a la fecha ha invertido alrededor de 500 millones de dólares y conserva su predominio en el mercado. Se dice fácil, pero Aeroméxico, hay que recordarlo, competía en ineficiencia con Mexicana y durante un tiempo se echaban apuestas de cuál de las dos quebraría primero. La historia usted la conoce.

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