El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de renovar la Línea de Crédito Flexible( LCF) que es como la medalla de honor que otorga a los países emergentes más destacados en el manejo prudente de sus finanzas públicas, deuda manejable y salud financiera.

Esta es la segunda renovación del FMI a la facilidad financiera a la que solo han tenido acceso otras dos economías, Colombia y Polonia.

La LCF, identificada en el organismo como una especie de línea de crédito a clientes platino, no ha sido ejercida nunca desde que se abrió la cuenta en el FMI, porque la intención de la comisión de cambios, que es quien la gestiona, es mantenerla con un carácter precautorio.

Esta segunda renovación de la LCF para México, evidencia que el FMI esta dispuesto a asegurar al país hasta por 70,000 millones de dólares a México.

Este monto de aseguramiento no tiene precedentes para el organismo y es una confirmación de la confianza que tienen en que el país cuenta con políticas macroeconómicas sólidas y con fortaleza financiera, en estos momentos de incertidumbre en los mercados.

Al margen de los beneficios para el perfil crediticio del país, los riesgos de intervención en el mercado cambiario quedan efectivamente acotados. Al sumar los 70,000 mdd de cobertura a las reservas internacionales, que hoy están en 192,966 millones de dólares, el Banco de México queda con liquidez superior a los 260,000 millones contantes y sonantes, disponibles para cualquier eventualidad que demande la volatilidad.

La señal inmediata, me parece, es que el Fondo Monetario ve bien a México. Una gran noticia tras la evidencia de que en el tercer trimestre, se frenó el arribo de capitales golondrinos cuya persistente salida, podría ser un foco de vulnerabilidad.