La reciente visita a México del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, tiene especial relevancia debido a su contemporaneidad con las negociaciones entre México, Estados Unidos y Canadá, para la actualización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). La visita tuvo lugar inmediatamente después de que el primer ministro canadiense acudiera a Washington, DC.

Trudeau parece estar genuinamente interesado en salvar el TLCAN y expresó que Canadá desea fortalecerlo por tratarse de un instrumento que sirve a los intereses de los tres países que lo integran. Sin embargo, algunas de sus posiciones coinciden con las estadounidenses, como la relativa a la necesidad de mejoras salariales para los trabajadores mexicanos.

El primer ministro canadiense dejó entrever su posición en el sentido de que una negociación trilateral resultaría más conveniente que una negociación bilateral con Estados Unidos. Canadá coincide en varios temas con los negociadores estadounidenses, pero también comparte con México la necesidad de oponerse a ciertas medidas proteccionistas que intenta introducir la parte estadounidense, como serían las tarifas a la importación de lácteos, vinos, madera y el porcentaje de contenido de los aviones de Bombardier.

Tanto para Canadá como para México, la relación económica y comercial con Estados Unidos es la más importante. Canadá es el segundo mayor socio comercial de Estados Unidos. Es el primer importador de productos estadounidenses y el tercer mayor proveedor de bienes hacia ese país. México, por su parte, es el tercer mayor socio comercial de Estados Unidos. Es el segundo mayor importador de productos estadounidenses y también el segundo mayor proveedor al vecino país.

Los intercambios comerciales entre Canadá y México, si bien son importantes, constituyen una pequeña parte de los intercambios que cada uno tiene con su principal socio comercial.

Por la magnitud de los intercambios económicos y comerciales de Canadá y México con Estados Unidos, resulta inevitable no hacer referencia a las políticas de la nueva administración estadounidense, enfocadas a fortalecer sus intereses bajo los lemas “America First” y “Make America Great Again”.

En ese contexto, desde el inicio de su mandato el presidente Trump ha apostado a la seguridad de las fronteras, la protección de la industria estadounidense, la reducción de los déficits comerciales, y ha anunciado el retiro de Estados Unidos de varios acuerdos internacionales como el Acuerdo de Paris, el Tratado de Asociación Transpacífico, la UNESCO y, más recientemente, el acuerdo 5+1 con Irán. El TLCAN no ha escapado a su mira.

Desde una óptica local, el presidente estadounidense considera que Canadá es más homogéneo a Estados Unidos que México. Trump ha declarado que la frontera con Canadá es una de las más seguras del mundo y, con respecto a la frontera con México, que construirá un muro, lo que señala sus preferencias.

Este es, en principio, un problema de imagen para México y de realidad para Estados Unidos. Parecería que el presidente estadounidense no es afecto a ver los fenómenos en toda su compleja amplitud. Prefiere enfocar su atención en las piezas que le parecen fundamentales. Así, en el caso de la migración, ve disparidad entre los resultados de la aplicación de dos instrumentos de política de seguridad interna estadounidense: la “Iniciativa de Viajes del hemisferio occidental” y la “Operación Streamline”. En consecuencia, enfoca su atención en una parte del fenómeno y decide la construcción de un muro.

Este es un tema que, independientemente de quién sea el presidente en el país vecino, continuará siendo de principal importancia en nuestra relación bilateral con Estados Unidos, y amerita una atención especial.

En resumen, por lo que refiere al TLCAN, es evidente que, debido a la vecindad geográfica y a la integración de vastos sectores comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá, con tratado o sin tratado, los flujos comerciales no se detendrán. En el caso de que el tratado se diese por terminado, algunos sectores sufrirían pérdidas, pero el mismo mercado encontraría nuevas formas de garantizar su funcionamiento.

Mientras las negociaciones subsistan, es muy importante asegurar que Canadá comparta con México el mayor número de posiciones respecto a posibles modificaciones al TLCAN. Ello ayudaría a resistir la presión de Estados Unidos por imponer reglas que puedan resultar negativas para ambos intereses.