Es un hecho, el gobierno federal decidió que Bancomext no apoye a Mexicana de Aviación con el aval para la colocación de bonos en el mercado bursátil por 250 millones de dólares. La línea aérea planeaba colocar en junio próximo.

La Secretaría de Hacienda, que encabeza Ernesto Cordero, y otras dependencias del Ejecutivo federal, analizaron el tema y decidieron que Bancomext no extienda el fondo de contragarantía que constituyó para apoyar a las aerolíneas durante la época en que se propagó la influenza en el país.

Sin embargo, dejó en libertad a Bancomext para que estudie otras alternativas que eventualmente pudieran derivar en un apoyo a la aerolínea, pero sin comprometer los recursos de la contragarantía que fue diseñada para una extensión de 24 meses y con un propósito específico.

Extraoficialmente, se supo que entre las razones que más pesaron en el gobierno mexicano para tomar esta decisión es que Mexicana tiene capital negativo.

Desde el punto de vista de la estrecha mira bancaria de Bancomext, el aval a Mexicana hacía sentido, porque al final iba a cobrar por el respaldo financiero.

Pero desde el punto de vista de las políticas públicas, no hacía ningún sentido.

Por el contrario, implicaba distorsionar al mercado y posponer lo que al final de cuentas tendrá que definir el propio mercado: la fusión de las aerolíneas o lo que determinen hacer los accionistas de ambas.

El gobierno mexicano al final decidió mantener la congruencia, con lo que hasta ahora ha venido diciendo públicamente el secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas, en el sentido de que no habrá rescate de líneas aéreas.

Así están las cosas.

Aseguradoras exigen políticas públicas de fomento

Está clarísimo, la industria aseguradora en México no repuntará jamás sin el apoyo del gobierno mexicano.

Por años, la penetración de la industria aseguradora se ha mantenido entre 1 y 2% respecto del Producto Interno Bruto.

Y aunque el objetivo es llegar a 5%, lo cierto es que no se ve muy claro que pueda alcanzarse en el siguiente trienio.

En la XX Convención Nacional de Aseguradores, los empresarios de la industria repitieron la demanda que han hecho por años: se requieren políticas públicas que promuevan el desarrollo del sector, para que el seguro llegue a la población más desprotegida.

Se necesita en México -planteó el presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, Juan Ignacio Gil Antón- la operación de modelos de aseguramiento masivo que permitan a la población con menores ingresos acceder a una póliza.

Pero ahora la demanda de los aseguradores fue más específica: se necesita promover un esquema reglamentario adecuado para el desarrollo de las pensiones voluntarias y de la seguridad social.

Se requieren productos más competitivos y rendimientos atractivos para los inversionistas, seguros obligatorios que tienen como propósito proteger a la población, como es el caso del seguro de vehículos automotores.

Los aseguradores tienen mucha razón cuando dicen que el Estado no tiene porqué asumir en su totalidad el riesgo que significa la salud de toda la población, procurarles a su retiro una pensión digna, protegerlos de los desastres naturales o de un accidente.

La industria aseguradora puede y debe conjuntar esfuerzos con el sector público para lograr esa transferencia de riesgos hacia la industria de seguros.

Queda claro que la industria aseguradora nacional es y ha sido prudente en el contexto de la crisis financiera internacional.

Ninguna de las aseguradoras incurrió en operaciones riesgosas; ninguna tuvo problemas de solvencia.

Al cierre del año pasado, la economía mexicana decreció 6.5% y, a pesar de ello, el sector creció 13.6% en términos nominales y 9.7% en términos reales.

Aunque sin Pemex, la cantidad fue de 6.5 por ciento. Es decir, las aseguradoras crecieron exactamente en el mismo rango en que decreció la economía nacional.

Las compañías aseguradoras cuentan con reservas técnicas de más de 450,000 millones de pesos y han invertido más de 505,000 millones de pesos.

Sin embargo, a pesar de todo, la demanda de los aseguradores sigue siendo la misma: políticas públicas que promuevan el crecimiento de la industria.