Históricamente los operadores de telecomunicaciones expandían sus operaciones en el mercado bajo el viejo precepto de la inversión en infraestructura. De esta forma, una empresa mostraba su interés en mantenerse compitiendo por medio de la expansión de sus redes y el mantenimiento de las mismas. La justificación del modelo se derivaba del hecho de que la infraestructura colocada es la que definía tanto el servicio a prestarse como su prestador. Resumiendo: quien colocaba la infraestructura era también la empresa que facturaba por el servicio.

Los años trajeron consigo modelos que podían intentar desafiar el viejo dominio de los dueños de infraestructura. De ahí nacieron iniciativas como la de desagregar el bucle local, con muy claros resultados mixtos pues claramente la experiencia de Estados Unidos no es la misma a la de Francia. En el mundo inalámbrico la venta de capacidad ya sea por medio de roaming o el albergue de operados móviles virtuales ya daban señas de la flexibilidad de estas redes.

Todavía en este mundo había un elemento que se mantenía bastante claro. Se podía saber quién exactamente estaba utilizando la capacidad y contractualmente atarlo a la remuneración por los servicios recibidos. Ergo, aun con estas evoluciones de la competencia la inversión en infraestructura y en la obtención de concesiones de espectro radioeléctrico justificaban los grandes montos dirigidos al sector de telecomunicaciones por quienes dominaban un espacio limitado, el club de los prestadores de servicios de telecomunicaciones.

Sin embargo, mientras el discurso de que sólo invirtiendo en concesiones y licencias se puede ofrecer servicios de telecomunicaciones caducaba una nueva gama de operadores comenzaba a dejar sentir su presencia. Sí, aquellos prestadores de servicio que por medio de sus aplicaciones comenzaron a reemplazar a los operadores tradicionales de telecomunicaciones transformándolos, muy a su pesar, en tuberías donde el valor transportado corresponde a terceros.

Por otro lado, en el mundo inalámbrico la llegada de una nueva generación de servicios 5G trae consigo la promesa de incrementar exponencialmente el número de puntos de interface aérea (antenas) de unos cuantos miles en México a varios millones en unas pocas décadas. La justificación de este crecimiento va de a mano con el uso de frecuencia más altas para la comunicación de datos, el incremento en la cantidad generada de estos y la llegada de sistemas que necesitarán mayores velocidades de transmisión.

Este nuevo mundo forzará a todos los operadores del mercado a reinventarse por medio de la cooperación con sus competidores. Ningún operador podrá enfrentar las increíbles cargas de inversión en infraestructura y desembolsos en concesiones de espectro radioeléctrico que 5G y generaciones posteriores requerirán de ellos. La respuesta es sencilla para algunos: volver al pasado y comenzar a compartir recursos que reduzcan gastos y mejoren la posición financiera de las empresas. En el caso del espectro radioeléctrico logre que su uso sea más eficiente y logre reducir el número de antenas que sean desplegadas pues cada una que se coloque sería utilizada por más de un operador.

Se debe aclarar que lo anterior no es un modelo nuevo, la novedad no surge de un acercamiento que lleva décadas en el mercado sino la velocidad con la que muchos operadores comienzan a abrazar este modelo hibrido en distintas latitudes. Sobre todo si se tiene en cuenta que el crecimiento de los proveedores de servicios de telefonía, chats y redes sociales cada vez erosionan más los ingresos de los operadores tradicionales forzándolos a buscar alternativas que le permitan reinventarse y subsistir.

Obviamente es de esperar detractores que igualen la búsqueda de nuevas estrategias para competir como un atentado a la desinversión y la falta de interés en el mercado. Tan sólo hay que darles tiempo para que su propia demagogia los golpee en el rostro pues más temprano que tarde se darán cuenta que ningún operador por si solo podrá desplegar en un mercado toda la infraestructura necesaria para que 5G y generaciones posteriores pueda funcionar a cabalidad en todas las localidades del mercado.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.