La canciller critica a la política de Trump ante estudiantes

Acababa de regresar la canciller Angela Merkel de sus horas de gloria en la Universidad de Harvard, donde se le concedió el doble honor de recibir el doctorado honoris causa y dirigirse a los graduados de este año en el muy ceremonioso Commencement Speech.

Esta vez, el discurso de una personalidad invitada con la que se celebra anualmente el fin del año académico y la graduación en las diferentes escuelas que componen esta prestigiosa universidad a orillas del Lago Charles fue particularmente brillante y con frases llenas de contenido.

El discurso de Merkel en Harvard fue, entre otras cosas, una llamada, apenas ligeramente encubierta, a rechazar el trumpismo.

“¡Derriben los muros!”, les decía desde el atril a los estudiantes la exciudadana de la República Democrática Alemana y primera mujer que alcanzó el puesto de canciller de la Alemania reunificada. “¡Derriben los muros de la ignorancia y la estrechez mental!”, les repetía con su media sonrisa y el aún marcado acento de Sajonia la férrea hija de pastor protestante que no toleró las sospechas de corrupción de su mentor, Helmut Kohl, y le hizo caer hace ya 20 años sin apenas pestañear.

“¡Reflexionen, piensen libremente para poder distinguir y no disfrazar las mentiras como verdad y la verdad como mentiras!”, lanzaba por los micrófonos sin levantar la voz la doctora en Física atómica acostumbrada al análisis científico, a la confrontación con la realidad, y cuya experiencia en la Alemania comunista, sin embargo, no le llevó a perder un cierto sentido utópico, el mismo que le llevó a decidir abrir las puertas de su país a más de un millón de emigrantes procedentes de las guerras de Oriente Medio, con las inesperadas consecuencias de alimentar a la oposición de derechas a la CDU y dividir a Europa con una muy espinosa cuestión que está lejos de haber sido solucionada.

“¡Más que nunca, nuestras acciones deben de estar guiadas por la cooperación y el multilateralismo, no por las acciones unilaterales y la confrontación!”.

No se entrevistó con Trump —con el que mantiene una relación bajo mínimos desde la célebre reunión del G7 en Canadá en junio del 2018, cuando tuvo que soportar el duro trago de escuchar en el avión de vuelta a Berlín cómo Trump se desdecía de todo a lo que se había comprometido con los aliados pocas horas antes—, pero el presidente norteamericano no había estado nunca tan presente en un discurso.

Y tampoco deja de ser significativo que los medios alemanes destacaran precisamente lo que Merkel no dijo. Aunque alabó la alianza transatlántica, basada en valores, de la que Alemania —pero también EU— tanto se ha beneficiado durante 70 años, parecía que su mantra de que “nada permanece para siempre” (como el muro de Berlín que ella tan cerca vio caer, contra aparentemente toda esperanza) pudiera aplicarse también al futuro de la alianza.

Los compromisos de Merkel ante los estudiantes de Harvard fueron con los grandes desafíos globales, como la erradicación del hambre o las pandemias y, sobre todo, la lucha contra el cambio climático.

Merkel abandonará la Cancillería según decisión propia antes del 2021. Terminará una era europea.