Durante la tercera audiencia hacia la elaboración de la Ley Agrícola de Estados Unidos 2012, se habló sobre la importancia de seguir impulsando los mercados locales estadounidenses. Esto es, las regiones que concentran las actividades asociadas con la producción, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos.

Dichas zonas están creciendo rápidamente gracias a que los consumidores tienen un mayor interés por saber el origen de sus alimentos y la forma en que se produjeron, además de que son relacionados con la sostenibilidad y producción orgánica.

Dos de los principales beneficios de los mercados locales son su capacidad de generación de nuevos empleos y su potencial para rejuvenecer el campo.

Al respecto, un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por su sigla en inglés) encontró que con cada millón de dólares de rendimiento anual en el mercado local se mantienen 13 agricultores, mientras que en el mercado de exportación solamente tres.

Esta diferencia se debe a que las granjas locales tienen una mayor diversificación y por lo tanto un mayor requerimiento de mano de obra, además de la demanda adicional de servicios de pequeñas empresas proveedoras de almacenamiento, refrigeración, transporte y comercialización.

Además, el mercado local es más atractivo para los nuevos agricultores que comienzan un negocio, ya que el requerimiento de capital para comenzar a producir es menor. Lo anterior es un incentivo para rejuvenecer al campo.

La estrategia estadounidense para impulsar estos mercados se centra en integrar 27 programas gubernamentales en una sola iniciativa. Así, se atacan las tres principales necesidades de los nuevos emprendedores que, de acuerdo con Tom Vilsack, secretario de Agricultura de Estados Unidos, son: acceso a capital, promoción del mercado y asistencia técnica.

En un México donde 23% de su población habita en el medio rural y más de la mitad de sus trabajadores son mayores de 45 años, convendría explorar la opción de los mercados locales, ya que además de proveer a la población rural nuevas fuentes de empleo, se lograría generar productos con mayor valor agregado haciendo partícipe al productor de una mayor proporción del ingreso que su producción genera. Una opción al desarrollo rural, sin lugar a dudas.

*Beatriz Margarita Zavariz Romero es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]