Aunque los mercados accionarios están bien soportados por el entorno y la ola de liquidez, los niveles actuales parecen cada vez más vulnerables a un ajuste temporal.

El viernes de la semana pasada, el índice S&P 500 cerró por arriba de 1,500 puntos por primera vez desde diciembre del 2007. El nivel actual implica una recuperación de 120% desde el mínimo de 683 puntos del 9 de marzo del 2009 y un aumento de 17% desde su mínimo de 1,278 de los últimos ?doce meses.

Asimismo, el nivel actual representa un incremento de 5% con respecto al cierre del 2012, cifra que parece adelantada al incremento promedio pronosticado por los analistas de 10% para todo el 2013. El índice ha tenido un alza prácticamente ininterrumpida desde junio del 2012 –salvo por un breve periodo de ajuste entre octubre y noviembre.

El buen desempeño ha sido impulsado por tres factores fundamentales: i) un optimismo cauteloso en cuanto a la situación del crecimiento económico y las perspectivas de crecimiento en las utilidades de las empresas; ii) cierta tranquilidad de que los escenarios más disruptivos para la eurozona han sido evitados y, sobre todo, iii) la convicción de que los bancos centrales seguirán inyectando liquidez para sostener la recuperación.

Este último factor va de la mano de una reducción en las presiones inflacionarias en el mundo desarrollado que permiten que tanto la Reserva Federal, como el Banco Central Europeo y el Banco de Japón sigan embarcándose en políticas monetarias altamente estimulativas.

La disminución en los niveles de aversión al riesgo han provocado una rotación de dinero desde activos de bajo riesgo como los bonos del Tesoro de Estados Unidos, hacia activos como acciones, monedas y bonos de países emergentes. En octubre del año pasado dedicamos una edición de Sin Fronteras, titulada La Gran Rotación , a explicar este fenómeno.

La rotación ha provocado un alza en los valores de los activos de mayor riesgo, como los mencionados en la oración anterior, y una disminución en los precios de los activos de menor riesgo, principalmente de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

En el mismo periodo que el S&P 500 ha registrado un alza de 17%, la tasa que paga el bono del Tesoro a 10 años de EU ha pasado de un mínimo de 1.4 a 1.9 por ciento. Es importante recordar que la tasa que pagan los bonos es inversamente proporcional a su precio, por lo que un aumento en su tasa de interés de 1.4 a 1.9% implica una caída en el valor del bono de casi 35 por ciento.

Adicionalmente a los tres factores mencionados en el primer párrafo de esta edición, el alza más reciente en los mercados también se debe a un fenómeno que llevaba varios años ausente.

El rally de los mercados accionarios que siguió a la crisis del 2009 se ha caracterizado por la fuerte presencia de inversionistas institucionales y la ausencia de pequeños inversionistas, hasta ahora.

El flujo de recursos a sociedades de inversión en acciones, uno de los principales vehículos a través de los cuales invierte en acciones la gran mayoría de los pequeños inversionistas estadounidenses, se había mantenido con crecimientos muy moderados desde la crisis.

Sin embargo, de acuerdo con datos de Bank of America-Merrill Lynch, el flujo de recursos a este tipo de sociedades ha registrado en las últimas semanas su monto máximo desde septiembre del 2007. Esta información puede ser interpretada de dos maneras.

Por un lado, puede significar el comienzo de una ola nueva de recursos que de ?soporte al mercado y ayude a prolongar ?el rally.

Por otro lado, también puede interpretarse como una señal de que los mercados accionarios están cerca de llegar a su tope. En Estados Unidos, los inversionistas sofisticados suelen decir que los últimos en llegar a la fiesta –en algunas ocasiones justo antes de su final– son los pequeños inversionistas que alentados por los retornos de los últimos años y confiados por un ambiente más optimista y de menor volatilidad por fin deciden entrar a la Bolsa.

La magnitud de flujos de pequeños inversionistas que han estado viendo el rally desde afuera podría sin duda dar un segundo o tercer aire al actual rally.

Sin embargo, también hay que recordar que los pequeños inversionistas son altamente volubles y susceptibles a las malas noticias. El ruido proveniente de las inminentes negociaciones sobre el presupuesto y el límite de endeudamiento en Estados Unidos, así como cualquier sobresalto en Europa podría provocar un nuevo éxodo de dinero hacia activos de menor riesgo.

Aunque los mercados accionarios están bien soportados por el entorno actual y la masiva ola de liquidez provocada por los bancos centrales, los niveles actuales parece cada vez más vulnerables a un ajuste temporal.

joaquinld@eleconomista.com.mx