Se cree que el comportamiento de los mercados financieros responde a aspectos objetivos, analíticos y fundamentalmente racionales. La premisa subyacente es que, si bien las personas en lo particular pueden tomar decisiones irracionales, esas desviaciones en algunos de los participantes en el mercado, al estar distribuidas a lo largo de la curva de posibles comportamientos, terminan por cancelarse haciendo que el comportamiento general del mercado sea eficiente.

La realidad es que estos errores de los agentes económicos no se distribuyen a todo lo largo de la curva, sino frecuentemente tienen un sesgo específico, lo cual hace que el conjunto del mercado se vea afectado por ese sesgo. Dicho de otra manera, la presunción de quienes piensan que el mercado se comporta de manera eficiente es que, en una decisión económica algunas personas tomarán decisiones objetivamente racionales, mientras que otras van a sobreestimar el riesgo y otras más van a subestimar, por lo que las desviaciones se cancelan dejando un comportamiento fundamentalmente racional.

En los hechos, lo que ocurre tratándose de riesgos, es que éstos mayormente se subestiman, haciendo que el comportamiento general del mercado presente mayoritariamente ese sesgo alejándose del comportamiento predecible racional.

En momentos de volatilidad e incertidumbre es más notoria la forma en la que se expresan los elementos conductuales (irracionales o subóptimos) en el comportamiento de los mercados. Tan solo baste recordar que, a finales de marzo del año pasado, ante la noticia del cierre de las actividades presenciales en el mundo, los mercados financieros reaccionaron tan abruptamente que la caída fue monumental aún sin contarse con la información completa sobre el potencial alcance y duración de las restricciones sanitarias. Pero casi de forma inmediata, tan sólo un par de meses después, cuando se pensó que la gravedad de la pandemia no sería tan grande como la anticipada, se tuvo un efecto de euforia que provocó un crecimiento de los indicadores bursátiles incluso a niveles superiores a los existentes previamente en la pandemia. Evidentemente, ambas conductas reflejaron en el fondo análisis subjetivos y notoriamente irracionales.

En el estudio “Behavioral finance and market efficiency in the time of the Covid-19 pandemic: does fear drive the market?”, de Evangelos Vasileiousí, se analizó cuál fue el comportamiento o el efecto sobre la eficiencia del mercado de acciones en Estados Unidos, durante los meses más álgidos de el brote epidémico, utilizando modelos de análisis fundamental y de análisis conductual que permitieron medir el efecto del miedo en el comportamiento del mercado.

El mercado de acuerdo con la investigación se comportó alejado de los principios básicos de la teoría financiera, encontrando que durante un periodo largo posterior a la reacción de pánico inicial, se subestimaron de manera significativa los riesgos asociados a la salud derivados de una presencia prolongada de la pandemia.

En gran medida, esa reacción fue derivada del paquete de estímulos económicos anunciado a finales de abril en Estados Unidos, pese a que los números de casos y de fallecimientos crecientes hacían evidente que la pandemia no había sido remotamente vencida.

La conclusión es que los inversionistas sobreponderaron la información relacionada con el paquete de estímulos y subestimaron la información relacionada con los efectos económicos y en la salud derivados de la pandemia.

Probablemente lo más complejo en los últimos casi dos años ha sido precisamente tratar de anticipar los movimientos del mercado, en entornos complejos, volátiles e inciertos, que magnifican la respuesta de las personas y acentúan los efectos negativos irracionales en las decisiones de las personas.

raul@martinezsolares.com.mx

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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