En México, los bonos M han visto incrementar de manera sustantiva sus rendimientos a lo largo de febrero en el mercado secundario

Como les hemos platicado en diversas ocasiones en este mismo espacio, la receta para reactivar la economía global por los efectos negativos de la pandemia ha sido la misma que aplicaron los bancos centrales en la crisis del 2008-2009: inyectar cantidades impresionantes de dinero, lo que ha generado fuertes alzas en mercados accionarios y de materias primas, con la consecuente caída del valor de las divisas y los rendimientos de los instrumentos de deuda. Aparentemente eso cambió la semana pasada.

Y es que el bono del Tesoro a 10 años en Estados Unidos tuvo un fuerte incremento en su rendimiento, donde incluso el jueves llegó a rebasar niveles de 1.50%, haciéndolo más atractivo incluso, que el rendimiento esperado que podría ofrecer el índice accionario S&P 500, lo que generó que los fondos de inversión buscaran hacer reacomodos en sus portafolios.

En México, el fenómeno ha sido el mismo, los bonos M han visto incrementar de manera sustantiva sus rendimientos a lo largo del mes de febrero en el mercado secundario.

La razón para que las tasas de interés suban en el mercado secundario se puede deber a una fuerte oferta de papel, es decir, que los fondos decidan salirse de sus posiciones del mercado de deuda para buscar rendimientos más atractivos para sus inversiones en otros mercados como podría ser el caso de los accionarios o los de materias primas.

La otra posibilidad, es que consideren que ante el buen avance que se ha tenido el ritmo de vacunación en Estados Unidos a raíz del cambio de Gobierno, la recuperación económica sea más rápida y mejor a lo esperado, lo que podría generar presiones inflacionarias, en cuyo caso estarían demandando liquidez a costos bajos antes de que éstos suban.

A lo anterior se sumaría la fortaleza del dólar que se ha visto en fechas recientes, lo que hace que los inventarios de las materias primas en las que Estados Unidos es un fuerte productor y exportador a nivel global, bajen de precio en los mercados debido a una menor demanda por el incremento en el costo de importarlos.

Por lo pronto, Jerome Powell, Presidente de la Reserva Federal en una reunión con legisladores la semana pasada les informó que el banco central a su cargo mantendría las tasas de interés bajas y continuaría inyectando dinero a la economía a través de la compra de bonos hasta que se logre un progreso sustancial hacia su objetivo de alcanzar máximo empleo e inflación, teniendo todavía margen de maniobra ante las 19 millones de personas que reciben prestaciones por desempleo.

Para aderezar el asunto, a los 900,000 millones de dólares que autorizó el Congreso de apoyos por la pandemia a finales del año pasado, el sábado en la madrugada, la Cámara de Representantes de Estados Unidos logró aprobar el tan cantado paquete de apoyos adicionales de la nueva administración por 1.9 billones de dólares, el cual debe ser todavía ratificado por el Senado, pero que se espera sea aprobado tan pronto como a mediados de este mismo mes de marzo, cuando vencerían los apoyos del programa anterior.

Los Republicanos argumentan en contra de este nuevo paquete de apoyos que solo el 9% de los recursos estarían destinados a combatir el virus.

De ser así, sería interesante saber qué porcentaje se destinará a reforzar el consumo, elemento clave en la reactivación económica de la primera economía del mundo, y cuánto quedaría disponible para que los fondos inviertan en los mercados a través de instrumentos que consideren baratos o atractivos para hacerlos subir.

Ante la aprobación inminente del paquete de estímulos antes mencionado, habrá que estar pendientes de la reacción que tendrán los fondos a partir de este lunes en los mercados y si en realidad habrá un cambio en la perspectiva de los mercados cambiarios, de deuda, accionarios y de materias primas, o si el enfoque seguirá siendo el mismo.

Lo que es un hecho, es que ante las fuertes inyecciones de recursos y los rápidos cambios de visión que pueden tener los inversionistas, la volatilidad seguirá siendo la constante.

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