Diversos factores han reactivado el consumo de carne en Estados Unidos a un nivel superior al del número de becerros del que disponen para satisfacer su propia demanda.

Diversos factores han reactivado el consumo de carne en Estados Unidos a un nivel superior al del número de becerros del que disponen para satisfacer su propia demanda. Después de observar la peor sequía en los últimos 70 años, en el 2012 el hato ganadero estadounidense vio mermada su población ante la necesidad de enviar al rastro las cabezas que no pudieron ser mantenidas en las praderas por falta de alimento.

En el 2013, la recuperación de las praderas coincidió con la incipiente recuperación económica que demandó mayores volúmenes de carne de res. Para el 2014, la expectativa de consumo se afianza gracias a la consolidación de la recuperación económica y a una alta disponibilidad de granos tras la producción de record de maíz en Estados Unidos.

Si bien el precio de la carne de res en el mercado interno de Estados Unidos no ha mostrado un crecimiento, la oportunidad se materializa por el lado de la caída en el precio de los granos forrajeros, que son su principal insumo. Un ejemplo es el precio del maíz, que los ganaderos estadounidenses adquirieron en enero a precios 35.2 por ciento más bajo que en enero del 2013. De esta manera, el mayor incentivo a la producción es el margen generado por la caída en el precio del alimento.

Ante las expectativas de mayor producción de carne, la temporada de exportaciones de becerro mexicano a Estados Unidos que inició en septiembre de 2013 arrancó con precios históricos de 61.73 pesos por kilogramo de becerro en pie. Para el cierre de enero, este precio superó los 92 pesos por kilogramo y se prevé que de febrero a agosto se registren nuevos incrementos en el precio, debido a que son los meses con mayor flujo comercial.

Estados exportadores como Sonora, Chihuahua y Tamaulipas han reaccionado a esta ventana de oportunidad enviando a la fecha más de 226,000 becerros y prevén superar sus exportaciones respecto del ciclo anterior.

Sin duda son buenas noticias para los criadores y exportadores de becerros, pero habría que asegurarse de que parte de esa exportación no reduzca de manera significativa los becerros que se requieren para la engorda nacional. En este sentido, el programa de repoblación del hato ganadero nacional es una excelente alternativa para preservar las hembras e incrementar la capacidad reproductiva de los hatos nacionales, en particular a aquellos que se encuentren en los municipios incluidos en la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Marco Antonio Cabello Villarreal es subdirector de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]