En Estados Unidos las empresas dejaron de contratar gente, tal como lo había previsto Ben Bernanke, y al mismo tiempo la tasa de desocupación bajó de 8.3 a 8.2 por ciento.

Esto no hace sino confirmar el panorama complejo de la economía estadounidense, que podría estar en un estancamiento que a la postre es más peligroso que una recesión.

El hecho de que baje la tasa de desocupación una décima de punto sin que eso quede compensado con la creación de empleos significa que hoy son menos los estadounidenses que están buscando trabajo.

O sea que hubo el mes pasado 164,000 personas que desistieron de buscar un empleo. Algunos lo habrán conseguido, pero hay una mayoría que simplemente ya se resignó a que no hay oportunidades para trabajar y ya se rindieron.

En marzo se crearon, números cerrados, 120,000 empleos, lo que acaba por darle todo el sentido y la razón a las preocupaciones del presidente de la Reserva Federal, Benjamin Shalom Bernanke, quien hace unos días advirtió que las empresas dejarían de aumentar sus plantillas laborales ante la expectativa de un estancamiento.

Estos datos parecen darle la razón al banquero central en el sentido de que lo mejor es mantener la política monetaria acomodaticia, pero no parecerían ser razón suficiente para lanzar un tercer plan de liquidez a finales de este mes.

La última semana de abril se reúne el Comité de Mercado Abierto de la Fed y hay apuestas razonables de que se puede anunciar este plan de liquidez (QE3) y quizá sesgado hacia el sector hipotecario que mantiene serios problemas de estancamiento.

La economía estadounidense, de acuerdo con la última revisión, creció 3% durante el último trimestre del año pasado. Los analistas esperan que el Producto Interno Bruto de Estados Unidos habría crecido solamente 2% el trimestre pasado.

Un crecimiento con esas tasas de expansión resulta insuficiente para poder recuperar los millones de empleos perdidos con la gran recesión de los años pasados.

Además que de que se añade el gran problema de que los desempleados que se han mantenido en esa condición durante tanto tiempo, además de que desisten, se rinden de buscar trabajo, pierden habilidades y calificaciones para poderse colocar en tareas específicas.

Con el paso de los años, los empleados altamente calificados que no trabajan quedan convertidos en mano de obra básica, rebasada por los que se vieron forzados a aumentar su productividad para cubrir los puestos que no se podían cubrir.

Es ante este panorama que Bernanke cree que hay que ayudar a que la economía tenga la llave mágica de la creación de empleos: el crecimiento. Sin embargo, no todos dentro de la misma Reserva Federal creen que es conveniente seguir inundando la economía con dólares.

Hay dos razones fuertes. La primera es la complicada situación fiscal del país que requiere acciones correctivas inmediatas que no llegarán hasta después de las elecciones y el consumo inducido no ayuda a la corrección.

El segundo factor es la inflación. Es un hecho que el precio alto de los combustibles influye en muchos otros precios de esa economía y que no hay la expectativa a corto plazo de que puedan bajar los costos de los energéticos.

Así es que Ben Bernanke lo veía venir, la economía podría estancarse. Lo que está en duda es si la medicina de una sobredosis de dólares es la correcta.

La primera piedra

Apple es una empresa tan grande que tiene que cuidar sus pasos para no resbalar y sufrir una caída.

En Gran Bretaña se abre un frente de batalla para su más reciente y exitoso producto: la iPad tercera generación.

Resulta que la publicidad de esta tableta en ese país europeo promociona la alta velocidad de la red inalámbrica 4G, pero con la novedad de que no está disponible en ese país.

El regulador de la publicidad británica ya investiga esta irregularidad, porque Apple no debería promocionar algo que no puede ofrecer.

El problema es que en México también se ofrece este equipo con esa característica, de Internet inalámbrico de alta velocidad, y no existe en este país esa posibilidad. La diferencia es que aquí seguramente no habrá ninguna autoridad que se tome la molestia de preguntar a Apple por qué promociona algo que realmente no puede ofrecer.