Durante la era del PRI se llegó a la perfección de empalmar, en un solo día, el ocaso y la aurora de los sexenios. La sabiduría del sistema acoplaba la presencia del Presidente que rendía su sexto y último Informe de Gobierno con la aparición, en el mismo recinto, del Presidente ya electo. Las ovaciones, para uno y para el otro, eran grandiosas. Por un lado, estaba el pasado que se iba con una cauda de amistades, negocios y favores y, uno que otro, insatisfecho que se consideraba mal tratado. Por otro lado, se le daba la bienvenida al futuro con la esperanza de amistades, promesa de negocios y favores y, uno que otro, que presintiera un trato injusto, todavía con el tiempo y el ánimo de, a la menor oportunidad, revertir malos entendidos o equívocos y trocar las lanzas por cañas.

Era ese día, el del último Informe de Gobierno del presidente -con minúscula-, el banderazo para alejarse, de manera gradual y calculada, del que se iba y acercarse, de forma servil y genuflexa, al futuro Nuestro Señor Presidente -con mayúscula, título que encarece su significado y pronombre posesivo equivalente a no me desampares ni de noche ni de día . Cuando menos, así fue durante los muchos años de priísmo y tuvo su remedo en la única ocasión que se presentó: en el ínterin de los dos gobiernos seguidos de Acción Nacional. Cuando Fox se fue -o hizo la finta de que se iba- y dejó a Calderón -haiga sido como haiga sido- en la Presidencia sucedió algo remotamente parecido. Aunque en honor a la verdad -más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece- a dicha transición le faltó el savoir faire tradicional priísta. Hasta para esas cuestiones de mera forma los meones de agua bendita resultaron malos aprendices de los choznos de don Plutarco. En lo único que, al parecer, los azules superaron a los tricolores, al grado de hacer costumbre y, por lo visto, ya temprana tradición, es en la cantidad salida del erario para cubrir los gastos generados por la transición de un gobierno a otro.

Antes y después de Zedillo

No hay registros de que las transiciones entre los presidentes Luis Echeverría-José López Portillo, éste y De la Madrid, el precitado y Carlos Salinas de Gortari, así como el del hermano incómodo y Zedillo, le hayan costado al erario un centavo extra. Esto es, se hubiera destinado una partida correspondiente al Ramo General 23 Provisiones Salariales y Económicas para usarse en temas relacionados con la asesoría, apoyo técnico y coordinación en la transición entre un periodo presidencial y el subsecuente, como posteriormente se empezó a estilar a partir del relevo Zedillo-Fox, costumbre que ha persistido hasta nuestros días. Déjen­me y les cuento:

El Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, de motu proprio o por órdenes de nuestros vecinos del norte reconoció desde temprana hora del 2 de julio del 2000 que el panista Vicente Fox superaba con amplitud en el número de votos para la Presidencia de la República a su compañero priísta Francisco Labastida Ochoa. (En realidad Zedillo sólo fue priísta, de manera efímera, durante la gestión jerárquica de Humberto Roque Villanueva, cuando se subió el IVA de 10 a 15%, desde entonces no paga las cuotas como miembro del tricolor porque le duele el codo y no asiste a las reuniones partidistas porque se lo impiden sus juntas en el Grupo Prisa y sus labores como Director del Centro para el Estudio de la Globalización de la Universidad de Yale).

El cambio de estafeta entre el gobierno del doctor Zedillo y del ranchero Fox fue aterciopelado, inclusive cuando en un acto de franqueza, el guanajuatense le confió que no tenía para amanecer el otro día y que le debía lo del hotel a don Gastón Azcárraga, por lo que estaba comprometido, una vez ascendido a la Presidencia, a hacerle algún favor a su anfitrión, aunque con ello se le diera en la madre a una próspera línea aérea mexicana; el sucesor de Salinas que no acostumbraba traer cash le dijo que le cedería con cargo al precitado Ramo General 23 la cantidad de 60 millones para que pudiera pagarles, ahí cualquier cualquier a los miembros de su equipo mientras llegaba el momento de realmente cobrar. Urgido como andaba de lana don Vicente, al decir de su examigo Korrodi, de la partida económica no sólo compartió algo con sus colaboradores más necesitados, sino que aprovechó para rentar casa, pagar colegiaturas y comprarles ropa a sus hijas e hijos.

Si Zedillo fue generoso con un miembro del partido contrario -contrario al partido al que pertenecían la mayoría de los colaboradores del gobierno de Zedillo, no así a un partido contrario a Zedillo-, imagínese usted cómo sería de generoso el Presidente Fox con su sucesor Felipe Calderón. Sí al guanajuatense le tocaron 60 millones de pesos para no padecer pobreza durante la transición de su gobierno, al michoacano le dieron 150 millones para que no se privara de nada entre el 6 de septiembre, día en que lo nombraron Presidente electo, y el 1 de diciembre, día en que rompió el récord de la toma de posesión presidencial más rápida del mundo (30 segundos flat).

Una curiosidad: entre el 6 de septiembre y el 1 de diciembre del 2006 hay 87 días de diferencia, lo cual significa que el equipo de transición de Calderón gastó o tuvo un presupuesto para gastar de: 1 millón 724,137 pesos 93 centavos diarios. Por cierto, en aquella ocasión no fueron gastados 27 millones de la partida de 150. Al parecer Juan Camilo Mouriño los guardó en algún lugar que sólo el sabía. Su secreto se lo llevó a la tumba.

Felipe Calderón Hinojosa no podía ser menos generoso con Enrique Peña Nieto de lo que Vicente Fox fue con él. Ha destinado 150 millones de pesos para los gastos de transición entre su administración y la de Enrique Peña Nieto. Si consideramos que el mexiquense recibió su nombramiento de Presidente electo seis días antes que el panista, con sólo hacer una operación matemática sabremos que Peña Nieto y su equipo mudanza tiene un promedio diario de 1 millón 612,903 pesos con 23 centavos. O dicho a la manera de Elba Esther Gordillo 1 millón 612 mil 1 millón 903 pesos con 23 centavos.

Cualquier moda en favor de los políticos que duré más de un sexenio se convierte ipso facto en tradición, aunque los ciudadanos no la entendamos, como es el caso de la susodicha. ¿Por qué no el Presidente electo despacha desde la sede de su partido o desde su casa o desde cualquier lugar que no le cueste al erario? ¿Por qué él y sus futuros colaboradores no ponen dinero de su bolsa? Total, ya vendrá el repón y el dinero gastado durante el cambio de estafeta será una especie de inversión.

Oí por ahí

A continuación ofrezco un ramillete de frases y aforismos de Woody Allen:

Las ventajas del nudismo saltan a la vista .

Sólo quien ha comido ajo puede darnos una palabra de aliento .

Morir es como dormir, pero sin levantarse a orinar .

La inactividad sexual es peligrosa, produce cuernos .

Hoy en día la fidelidad sólo se ve en los equipos de sonido .

Hay estudiantes que les apena ir al hipódromo y ver que hasta los caballos logran terminar una carrera .

El negocio más expuesto a la quiebra es el de la cristalería .

El matrimonio es como las libretas de ahorro: de tanto meter y salvar se pierde el interés .

Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas .

Los japoneses no miran, sospechan .

¿Cuál es el animal que después de muerto da muchas vueltas? El pollo rostizado .

Cuando un médico se equivoca lo mejor es echarle tierra al asunto .

El eco siempre dice la última palabra .

Mi padre vendió la farmacia porque no había remedio .

Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero .

Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar .