Estimado lector: hemos tenido un año sumamente complicado en el que las economías del mundo han crecido poco, en algunos casos, menos y en el peor de los escenarios, hasta recesiones ha habido. Los pronósticos y expectativas para el 2013 no son muy halagüeños y esto podría implicar que la economía global en el 2013 esté aún más deprimida de lo que ya atestiguamos en este 2012; sin embargo, en esta última parte del año ha habido sorpresas positivas; así como en muchos casos éstas deterioran las expectativas, hoy nos encontramos ante un escenario que puede mejorarlas. Quiero mencionar estos acontecimientos positivos cronológicamente:

La Unión Europa vuelve a apoyar a Grecia autorizándole un nuevo paquete de ayuda, de tal forma que este país no será nota negativa los siguientes cuatro meses. China, la segunda economía más importante del mundo, muestra señales de recuperación que la pudieran poner en crecimientos anuales de 8 por ciento. La zona euro crece 0.1% en el tercer trimestre, lo que es una buena noticia en dos sentidos. Primero: el crecimiento fue positivo, muy chiquito pero positivo, y segundo: técnicamente, todavía no está en recesión debido a que no acumuló dos trimestres consecutivos negativos. La tendencia de crecimiento de la zona euro ya no es descendente y la gráfica muestra un comportamiento ascendente, aunque con desarrollo muy moderado pero con directriz positiva.

En Estados Unidos, el crecimiento del tercer trimestre fue de 2.7%, muy por arriba de lo que se esperaba; la confianza del consumidor se encuentra en niveles que no existían desde mayo del 2008, antes de la crisis hipotecaria. Se construyen cerca de 800,000 casas al mes y los precios de las viviendas han comenzado a mostrar un repunte de apenas 3%; pero lo importante es que, por primera vez desde el 2008, muestran que hay demanda por casa-habitación.

En México, al haber transición presidencial, se anuncia un pacto que, desde nuestro punto de vista, es muy buena noticia: que le permitan a México crecer, en no más de dos años, a tasas de 5% anual. Es cierto que de lo plasmado en dicho pacto a que se lleven a cabo las medidas hay un gran trecho, pero la voluntad de las tres fuerzas políticas ha quedado de manifiesto para mejorar fundamentalmente en cinco aristas: en lo social, económico, en el gobierno democrático, en educación y en transparencia, así como rendición de cuentas.

Sin embargo, queda un gran pendiente: las discusiones en torno del precipicio fiscal de Estados Unidos. Si no hubiera una solución antes del término de este año, toda esta tendencia positiva y la mejora en el ambiente podrían deteriorase drásticamente e incluso llevarnos a un contexto muy negativo.

La gran responsabilidad de la clase política hoy no es solamente frente a su país, sino de cara al mundo. En manos de ellos está que el escenario regular se convierta en malo o bien, contribuir para lograr una mejor expectativa de crecimiento global.

*El autor es Director General de Somoza Finamex.

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