En Nicaragua “las mañaneras” se dan al medio día, con una voz femenina, que es la que se dice, se rumora, y se comenta es el verdadero poder, que mueve al hombre que le tiene miedo a la democracia.

Ninguna decisión se toma sin que “La Chayo” la apruebe, porque tanto en su mente como en su círculo cercano, se sostiene la creencia de que Dios la eligió como “La Madre de Nicaragua.”

Por eso debe hablarle a “sus hijos” de lunes a viernes a la misma hora. Como si fuera una misa, desparramando su voz por todos los medios oficialistas, en los que si bien se puede aventar un popurrí de temas, siempre hay una constante con la que ha logrado  imponer el insulto y la ira como el discurso oficial del país. 

Con esto me refiero a Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega, Vicepresidenta de Nicaragua desde el 2017 e irónicamente Presidenta de la Fundación para la Promoción del amor desde 1998.

Porque más allá del estado de clima, las felicitaciones cumpleañeras, los regaños a funcionarios, las declamaciones de poemas, los rezos o las predicciones de desgracias, todos los días en “La comunicación del medio día”, la Vicepresidenta se dedica a descalificar a la oposición y se refiere a ellos como "seres mezquinos, seres mediocres, seres pequeños llenos de odio que se han enriquecido con dinero mal habido. Burgueses hijueputas que han traicionado al pueblo y que se inventan muertos.”

Así la inyección de veneno cotidiana, para que con el pueblo dividido, algunos se crean que quien se le oponga a su marido es malvado. 

Daniel Ortega, en cambio, es menos efusivo y de poca presencia pública. No obstante, persigue a sus críticos, controla las instituciones y fragua fraudes electorales.

De hecho, a cinco meses de las próximas elecciones presidenciales, en las que intentará obtener un cuarto mandato consecutivo, la justicia del país centroamericano ha detenido a más de una docena de opositores y precandidatos a los que acusa de cometer actos que atentan contra la soberanía nacional, bajo el amparo de la controvertida Ley 1055 aprobada en el 2020.

Del total, 13 han sido detenidos en el marco de dicha ley. Entre los que se encuentran los precandidatos presidenciales Arturo Cruz, Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro; los dirigentes opositores José Pallais, José Adán Aguerri y Violeta Granera; el director de Banpro Grupo Promerica Luis Alberto Rivas Anduray; los exguerrilleros sandinistas Dora María Téllez Argüello, Hugo Torres Jiménez y Víctor Hugo Tinoco y las activistas Tamara Dávila, Ana Margarita Vigil Guardián y Suyen Barahona.

Mientras que por otro lado, la precandidata presidencial Cristiana Chamorro fue acusada por el Ministerio Público por presunta “gestión abusiva” y lavado de dinero durante su gestión frente a la Fundación Violeta Barrios y puesta bajo arresto domiciliario.

Acción que demuestra que Ortega además de temerle a su mujer, porque se dice que cuando no obedece ella le avienta objetos a la cara, también le teme a otras que son capaces de arrebatarle la presidencia. 

Porque Chamorro es la aspirante mejor posicionada en las preferencias de cara a las elecciones presidenciales de noviembre, según una encuesta de la firma CID Gallup, y además es hija de aquella mujer que lo derrotó en las elecciones de 1990. Estoy hablando de la expresidenta Violeta Chamorro. 

Mientras que la democracia es un sustantivo femenino, que sabe que si se deja en libertad puede sacarlo del poder. Con todo y las comunicaciones del medio día de la Vicepresidenta. De ahí la necesidad de acabar con ella y comenzar a fraguar un fraude para el 7 de noviembre, porque simplemente sus resultados no le alcanzan. 

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Twitter: @HenaroStephanie

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

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Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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