Este mismo año tendrán que aplicarse los primeros ajustes al gasto.

Lo mejor que pudo hacer el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, fue hablar de la aplicación de recortes antes que más impuestos o mayor endeudamiento, en caso de que no se recuperen los precios del petróleo.

La tijera de los recortes estará guardada durante algunos meses. Seguro de aquí al domingo aquel de junio, cuando se van a llevar a cabo las elecciones intermedias y para la segunda mitad del año, podría aparecer uno que otro tijeretazo presupuestal para terminar el año de forma equilibrada y sobre todo, para ensayar los machetazos que seguramente se tendrán que dar para el 2016.

Ya decíamos desde hace varias semanas que era indispensable escuchar la voz de mando del sector financiero tranquilizando a los participantes del mercado que ven con temor lo que sucede para los productores de petróleo, pero que esperan con terror medidas emergentes arriesgadas.

El adelanto de recortes al gasto público, como la salida a la crisis presupuestal que está gestando la baja en el precio del petróleo de exportación, no es un anuncio inminente, es la señal de que la determinación es respetar la salud financiera

Este mismo año tendrían que aplicarse los primeros ajustes al gasto, porque a pesar de que hay un manto protector constituido con aquellas coberturas petroleras conseguidas, es un hecho que éstas no alcanzan para todo el precio y para todas las exportaciones.

El promedio contratado en los mercados internacionales alcanza los 76.40 dólares por barril, que es una proeza, y el presupuesto contempla 79 dólares por barril.

Pero este seguro cubre 228 millones de barriles de la plataforma exportadora de este año que alcanzaría los 400 millones de barriles, por lo que estaría cubierto cerca de 60% de los ingresos.

Lo bueno es que Pemex también paga menos por las importaciones de gasolinas y que el mercado interno de estos combustibles ya no le cuesta al Estado grandes cantidades en subsidios; al contrario, hay un saldo positivo en los impuestos especiales.

Hay también un guardadito en el Fondo Mexicano del Petróleo, que tiene reglas de operación claras en caso de que falte dinero para el gasto.

Donde el recorte parece inevitable es en el Presupuesto de Egresos del 2016, por eso es importante para el gobierno federal que la conformación de la siguiente Legislatura le sea afín en la Cámara de Diputados para que los recortes sean donde ellos quisieran y no donde una posible mayoría opositora lo decidiera.

Por la parte de los ingresos tienen la garantía política de mantener garantizado el control de la Cámara de Senadores, lo que anularía cualquier intento de modificación fiscal, pero qué tanto tendrán que negociar los recortes para el próximo año, eso depende del resultado de las elecciones.

Por lo tanto, esa expectativa de contar con un buen resultado electoral es la garantía de que no le van a tocar ni un pelo a sus gastos durante la primera mitad del año. Mucho menos se podría hablar de algún incremento en los impuestos.

Y ante esa tentación política, es muy buena la señal del gobierno federal de que no caerán en la tentación de endeudar más al país. Más de lo que ya se ha comprometido.