Cuando el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, fue hasta Davos para ventanear a su propio país diciendo que México desperdició el bono petrolero que tuvo durante una década, quizá estaba pensando en pegarle a los panistas ahora que los priístas tienen en la mira las elecciones intermedias.

Pero bien pudo haber pensado en los legisladores de su propio partido que desde el Congreso dispusieron de los recursos presupuestales a manos llenas para los estados que no han dejado de gobernar.

Quizá pudo haber pensado en algunos de los ex gobernadores señalados por malos manejos como Humberto Moreira, Fidel Herrera, José Murat o el Gober Precioso. Pensaba quizá en el panista Reynoso Femat o en el perredista Marcelo Ebrard. En fin, la lista de dilapidadores del presupuesto en el país es larga.

El propio Guajardo no es nuevo en la política mexicana como para no tener su parte de responsabilidad o al menos el conocimiento de cómo se desperdiciaron los excedentes petroleros, cómo se han tirado recursos públicos, cómo se asignan obras públicas, cómo se gasta muy mal una parte importante de los recursos de los mexicanos.

Y no es una falta de leyes, porque sobran las regulaciones sobre cómo administrar este país. Lo que no hay es autoridad suficiente para aplicar los controles que contemplan desde la Constitución hasta el más modesto de los reglamentos.

Porque desde los tiempos de Fox el Congreso mayoritariamente opositor al gobierno panista determinó, desde el ejercicio fiscal del 2003, que los recursos adicionales al monto estimado de venta del petróleo se destinara a las entidades federativas. En esa fila se formó Moreira.

Cada año se modificó la norma para entregar más y más recursos que se gastaron sin control. Más dólares por barril en los mejores tiempos de la producción de petróleo en México. Entonces sí, no hay duda de que hubo un desperdicio del bono petrolero por años.

Pero el problema no son los excedentes. Nada tiene que ver el petróleo con que Coahuila tenga una deuda a pagar por varias generaciones y que la Línea 12 del Metro del Distrito Federal no sirva. Esto tiene una mejor explicación en la corrupción.

La corrupción aparece como uno de los principales temas cuando el World Economic Forum (WEF) se reúne con líderes de opinión o empresariales de México, nos relatan nuestros enviados Yolanda Morales y Luis Miguel González.

En su muy buena entrevista con Marisol Argueta, directora senior para América Latina del WEF, nos dice que el combate a la corrupción es ahora una parte crucial que determinará el éxito de los grandes cambios que impulsa el gobierno.

Las declaraciones del secretario de economía sobre el desperdicio de miles de millones de dólares de los excedentes petroleros pasan por esa vertiente de falta de controles que propician la corrupción.

Guajardo sólo confirma lo que es evidente: la gran reforma pendiente de este país, por lo tanto de la administración de Enrique Peña Nieto, es el combate a la corrupción.