Hay dilemas que parecen acompañarnos indefinidamente. En el debate público y en la mente de muchos ciudadanos hay una pregunta que parece no desaparecer jamás: ¿Qué es mejor para lograr el desarrollo que anhelamos, tener más mercado o más gobierno?

En uno de sus libros más recientes, Steve Forbes plantea una pregunta para alentar este debate, agregando, ¿qué es más moral, el mercado o un gobierno grande, burocrático y que gasta más de lo que tiene? Para muchos la respuesta automática sería el gobierno pues el mercado parece arrebatar de manera injusta lo que el gobierno le devuelve a la gente con programas asistencialistas y apoyos de todo tipo. El gobierno se proyecta entonces como compasivo.

Al querer determinar lo que de otra manera se hace libre y voluntariamente por millones de personas que interactúan de manera espontánea, el gobierno, como consecuencia, polariza a la sociedad. Al favorecer a ciertos grupos rompe con el principio de equidad pues no trata a todos de la misma forma.

Esto de ninguna manera promueve la justicia sino el favoritismo. En aras de generar mayores oportunidades, muchas veces el gobierno termina poniendo más obstáculos a través de regulaciones y procedimientos que hacen más rígido el mercado, y esto se traduce en un freno para el emprendedor y una barrera para la creación de nuevos negocios. El truco es que, en muchas ocasiones, esto no es tan evidente a primera vista pues el mensaje es exactamente contrario.

Es verdad que no todos son así; sin embargo, los ciudadanos debemos estar siempre alerta pues los gobiernos tienen múltiples incentivos para inclinarse en esa dirección. Con tal de cumplir las promesas y los compromisos que se hacen a los ciudadanos, su expansión a través de mayor burocracia y mayor presupuesto se justifica en el cumplimiento de dichas promesas.

La libertad ha permitido a millones de personas salir de la pobreza en países de América Latina, Europa del Este, Asia y más recientemente África por su propio mérito y trabajo pues un entorno flexible con reglas claras les permite intercambiar recursos de manera libre y voluntaria para satisfacer necesidades de todo tipo.

La evidencia muestra que aquellos países con mayor libertad económica generan las condiciones para que las personas exploten su creatividad al máximo, generen riqueza y mejoren su nivel de vida sin que el gobierno lo tenga que hacer todo por ellos.

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