Lewis Carroll, en su imaginativo libro Alicia a través del espejo, uno de sus personajes, la Reina Roja, le dice a Alicia lo siguiente: “Éste es el país de la calma. Aquí, como ves, tienes que correr muy aprisa para permanecer en el mismo lugar. Si quieres cambiar de lugar tienes que correr el doble de rápido”. Invitación para movernos.

En nuestro país, tanto el gobierno como el sector privado han pretendido, después de la crisis de la deuda y su secuela restrictiva, crecer a tasas superiores a 5 por ciento. No se logró. Para el gobierno actual fue un objetivo y pudo concertar a fuerzas políticas a través del Pacto por México para ello. No se pudo.

La inversión nacional y extranjera constituye el corazón de la economía, y la sociedad su cuerpo. Si no superamos el bajo nivel de inversión de los últimos decenios, de 20% del PIB, no será posible tener un alto crecimiento económico que permita evitar que el barco se vaya más a la deriva, reivindicar lo común, crear suficientes empleos y modernizar al país.

Para el próximo gobierno es posible intentar su logro, en el entendido de que los resultados no son inmediatos. Para lograrlo, se necesita de una unidad de propósitos para articular el andamiaje de decisiones que conduzcan a que la inversión pública y privada crezca sustancialmente. La sociedad estará satisfecha y los mercados también.

El alto crecimiento económico de China e India se explica porque su inversión representa 40% del PIB. Lo mismo que Chile, que es de 30% del PIB.

Para que tanto la inversión nacional como la extranjera crezcan de manera importante, se necesitan políticas públicas que las favorezcan.

Se puede poner en práctica un conjunto de decisiones para la atracción de inversiones privadas, compatibles con una estrategia de transformación del sistema productivo, aumento de la competitividad, expansión del empleo y desarrollo de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.

Una cuestión importante es romper con las estructuras monopólicas existentes para permitir la llegada de más empresas internacionales al país.

También el fomento a la investigación tecnológica para desarrollar ventajas competitivas. Esto superaría la ventaja de la mano de obra barata y la exportación de bienes no renovables que constituyen una competitividad espuria.

Se debe dar apoyo integral a la pequeña y mediana empresa; desarrollar distritos industriales y asociaciones empresariales que promuevan la especialización, e impulsar a sectores con potencial productivo.

Asimismo, es importante el uso estratégico de compras gubernamentales, orientado al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.

Crear un sólido sistema de educación básica y fomentar una orientación hacia la educación técnica.

Desarrollar una infraestructura suficiente, moderna y competitiva, diseñada con un enfoque sistémico que permita la rentabilidad de la inversión y garantice su adecuado mantenimiento.

Estado eficaz para promover, alentar y complementar las actividades económicas y la de los individuos. Un buen gobierno es una necesidad vital, no un lujo. Sin un gobierno eficaz no puede alcanzarse ni económica ni socialmente un desarrollo sostenible.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.